viernes, 25 de diciembre de 2009

César Moro (Perú, 1903-1956)

         


Nadie me busca ni me reconoce,
y hasta yo he olvidado
de quién seré.

(En la foto, de izquierda a derecha El pintor Ricardo Grau, Westphalen, Ricardo Tenaud y César Moro)


VIENES EN LA NOCHE CON EL HUMO FABULOSO DE TU CABELLERA

 

Apareces

La vida es cierta

El olor de la lluvia es cierto

La lluvia te hace nacer

Y golpear a mi puerta

Oh árbol

Y la ciudad el mar que navegaste

Y la noche se abren a tu paso

Y el corazón vuelve de lejos a asomarse

Hasta llegar a tu frente

Y verte como la magia resplandeciente

Montaña de oro o de nieve

Con el humo fabuloso de tu cabellera

Con las bestias nocturnas en los ojos

Y tu cuerpo de rescoldo

Con la noche que riegas a pedazos

Con los bloques de noche que caen de tus manos

Con el silencio que prende a tu llegada

Con el trastorno y el oleaje

Con el vaivén de las casas

Y el oscilar de luces y la sombra más dura

Y tus palabras de avenida fluvial

Tan pronto llegas y te fuiste

Y quieres poner a flote mi vida

Y sólo preparas mi muerte

Y la muerte de esperar

Y el morir de verte lejos

Y los silencios y el esperar el tiempo

Para vivir cuando llegas

Y me rodeas de sombra

Y me haces luminoso

Y me sumerges en el mar fosforescente donde acaece tu estar

Y donde sólo dialogamos tú y mi noción oscura y pavorosa de

tu ser

Estrella desprendiéndose en el Apocalipsis

Entre bramidos de tigres y lágrimas

De gozo y gemir eterno y eterno

Solazarse en el aire rarificado

En que quiero aprisionarte

Y rodar por la pendiente de tu cuerpo

Hasta tus pies centelleantes

Hasta tus pies de constelaciones gemelas

En la noche terrestre

Que te sigue encadenada y muda

Enredadera de tu sangre

Sosteniendo la flor de tu cabeza de cristal moreno

Acuario encerrando planetas y caudas

Y la potencia que hace que el mundo siga en pie y guarde el

equilibrio de los mares

Y tu cerebro de materia luminosa

Y mi adhesión sin fin y el amor que nace sin cesar

Y te envuelve

Y que tus pies transitan

Abriendo huellas indelebles

Donde puede leerse la historia del mundo

Y el porvenir del universo

Y ese ligarse luminoso de mi vida

A tu existencia

 

ABEJA NEGRA

 

Más bien buscar hacia el cisne

Y los blasones cruzados son espadas

Un puñal como almohada

Una lágrima eterna sobre la frente

Bajo el alto tocado

El silencio entre las flores que hacen signos

A la puesta del sol

Una golondrina cayendo verticalmente en un lago

La torre y las cortes de amor

El mar que irrumpe con espuma en los labios

El horizonte regular de una vida bajo la lámpara

Apagadas todas las luces es posible

Escuchar gemir el ave nocturna

En su oído

 

          De "Le château de grisou"

 

EL DOMINIO ENCANTADO

 

Ni un dedo se alza sin que fluya la amargura

Lágrima a lágrima en un mundo de olvido

Sin que el ojo noche por noche cierre sus puertas al amor

Sin que una falsa embriaguez descorazonada abra su herida

Sin que un hilo se rompa por siempre jamás

 

Por un tiempo acostumbrado por un tiempo desierto

De la aventura no queda cuando deberían salvarse los restos

Sino polvo y sombra de polvo

Y sed de tierra barrida por el hastió

Para que una vez al fin se alce el reflejo sin encanto

De una muerte sin enigma.

 

                De "Le château de grisou"

 

CARTA DE AMOR

 

Pienso en las holoturias angustiosas que a menudo nos circundaban al

           acercarse el alba

cuando tus pies más cálidos que nidos

llameaban en la noche

con una luz azul y tachonada de lentejuelas

 

Pienso en tu cuerpo que hacía del lecho el cielo y las supremas montañas

           de la única realidad

con sus valles y sus sombras

con la humedad y los mármoles y el agua negra reflejando todas las

           estrellas

en cada ojo

 

¿No era tu sonrisa el bosque retumbante de mi infancia

no eras tú la fuente

la piedra desde hace siglos escogida para recostar mi cabeza?

Pienso tu rostro

brasa inmóvil de donde proceden la vía láctea

y esta inmensa desazón que me torna más loco que una lámpara bellísima

            balanceada sobre el mar

Intratable a tu recuerdo la voz humana me es odiosa

siempre el rumor vegetal de tus palabras me aísla en la noche total

donde resplandeces con una negrura más negra que la noche

Toda idea de lo negro es endeble para expresar la vasta ululación de lo

            negro sobre negro esplendiendo ardientemente

 

Ya nunca olvidaré

Pero quién habla de olvido

en la prisión en que tu ausencia me deja

en la soledad en que este poema me abandona

en el destierro en que me encuentra cada hora

 

Ya nunca despertaré

Ya no resistiré el asalto de las inmensas olas

que vienen del dichoso paisaje que tú habitas

Demorándome afuera bajo el frío nocturno me paseo

sobre esta encumbrada tabla de donde se cae de golpe

 

Yerto bajo el espanto de sueños sucesivos y agitado en el viento

de años de ensueño

prevenido de aquello que termina por encontrarse muerto

en el umbral de castillos abandonados

en el lugar y a la hora convenidos pero inhallables

en las llanuras fértiles del paroxismo

y del único objetivo

este nombre antes adorado

en el cual pongo toda mi destreza en deletrear

siguiendo sus transformaciones alucinatorias

Así una espada atraviesa de parte a parte una bestia

o bien una ensangrentada paloma cae a mis pies

convertidos en roca de coral sustento de despojos

de aves carnívoras

 

Un grito repetido en cada teatro vacío a la hora del inefable espectáculo

Un hilo de agua que danza ante el telón de terciopelo rojo

en las llamas de las candilejas

Desaparecidos los bancos de la platea

acumulo tesoros de madera muerta y de vivas hojas de plata

corrosiva

No se contenta ya con aplaudir se aúlla mil familias momificadas

tornan innoble el paso de una ardilla

 

Decoración amada donde veía equilibrarse una fina lluvia

encaminándose veloz hasta el armiño

de una pelliza abandonada en el calor de un fuego de alba

que intentaba dirigir sus quejas al rey

así abro por completo la ventana sobre las nubes vacías

reclamando a las tinieblas inundar mi rostro

borrar la tinta indeleble

el horror del ensueño

a través de los patios abandonados a las pálidas vegetaciones maniáticas

 

En vano exijo la sed al fuego

en vano hiero las murallas

a lo lejos caen los telones precarios del olvido

agostados

ante el paisaje retorcido en la tempestad

 

                      De “Lettre d'amour”

 

 


EL FUEGO Y LA POESÍA

 

En el agua quemante el sol refleja la mano de cenit

 

1

Amo el amor

El martes y no el miércoles

Amo el amor de los estados desunidos

El amor de unos doscientos cincuenta años

Bajo la influencia nociva del judaísmo sobre la vida monástica

De las aves de azúcar de heno de hielo de alumbre o de bolsillo

Amo el amor de faz sangrienta con dos inmensas puertas al vacío

El amor como apareció en doscientas cincuenta entregas durante

            cinco años

El amor de economía quebrantada

Como el país más expresionista

Sobre millares de seres desnudos tratados como bestias

Para adoptar esas sencillas armas del amor

Donde el crimen pernocta y bebe agua clara

De la sangre más caliente del día

 

2

Amo el amor de ramaje denso

salvaje al igual de una medusa

el amor-hecatombe

esfera diurna en que la primavera total

se columpia derramando sangre

el amor de anillos de lluvia

de rocas transparentes

de montañas que vuelan y se esfuman

y se convierten en minúsculos guijarros

el amor como una puñalada

como un naufragio

la pérdida total el habla del aliento

el reino de la sombra espesa

con los ojos salientes y asesinos

la saliva larguísima

la rabia de perderte

el frenético despertar en medio de la noche

bajo la tempestad que nos desnuda

y el rayo lejano transformando los árboles

en leños de cabellos que pronuncian tu nombre

los días y las horas de desnudez eterna.

 

3

Amo la rabia de perderte

Tu ausencia en el caballo de los días

Tu sombra y la idea de tu sombra

Que se recorta sobre un campo de agua

Tus ojos de cernícalo en las manos del tiempo

Que me deshace y te recrea

El tiempo que amanece dejándome más solo

Al salir de mi sueño que un animal antediluviano perdido en la

              sombra de los días

Como una bestia desdentada que persigue su presa

Como el milano sobre el cielo evolucionando con una precisión de

              relojería

Te veo en una selva fragorosa y yo cerniéndome sobre ti

Con una fatalidad de bomba de dinamita

Repartiéndome tus venas y bebiendo tu sangre

Luchando con el día lacerando el alba

Zafando el cuerpo de la muerte

Y al fin es mío el tiempo

Y la noche me alcanza

Y el sueño que me anula te devora

Y puedo asimilarte como un fruto maduro

Como una piedra sobre una isla que se hunde

 

4

El agua lenta el camino lento los accidentes lentos

Una caída suspendida en el aire el viento lento

El paso lento del tiempo lento

La noche no termina y el amor se hace lento

Las piernas se cruzan y se anudan lentas para echar raíces

La cabeza cae los brazos se levantan

El cielo de la cama la sombra cae lenta

Tu cuerpo moreno como una catarata cae lento

En el abismo

Giramos lentamente por el aire caliente del cuarto caldeado

Las mariposas nocturnas parecen grandes carneros

Ahora sería fácil destrozarnos lentamente

Arrancarnos los miembros beber la sangre lentamente

Tu cabeza gira tus piernas me envuelven

Tus axilas brillan en la noche con todos sus pelos

Tus piernas desnudas

En el ángulo preciso

El olor de tus piernas

La lentitud de percepción

El alcohol lentamente me levanta

El alcohol que brota de tus ojos y que más tarde

Hará crecer tu sombra

Mesándome el cabello lentamente subo

Hasta tus labios de bestia

 

 

5

Verte los días el agua lenta

Una cabellera la arena de oro

Un volcán regresa a su origen

Verte si cuento las horas

La espalda del tiempo divinamente llagada

Una ánfora desnuda hiende el agua

El rocío guarda tu cuerpo

En lo recóndito de una montaña mágica

Cubierta de zapatos de muñeca y de tarjetas de visita de los dioses

Armodio Nerón Calígula Agripina Luis II de Baviera

Antonio Cretina César

Tu nombre aparece intermitente

Sobre un ombligo de panadería

A veces ocupa el horizonte

A veces puebla el cielo en forma de minúsculas abejas

Siempre puedo leerlo en todas direcciones

Cuando se agranda y se complica de todas las palabras que lo siguen

O cuando no es sino un enorme pedazo de lumbre

O el paso furtivo de las bestias del bosque

O una araña que se descuelga lentamente sobre mi cabeza

O el alfabeto enfurecido

 

6

El agua lenta las variaciones mínimas lentas

El rostro leve lento

El suspiro cortado leve

Los guijarros minúsculos

Los montes imperceptibles

El agua cayendo lenta

Sobre el mundo

Junto a tu reino calcinante

Tras los muros el espacio

Y nada más el gran espacio navegable

El cuarto sube y baja

Las olas no hacen nada

El perro ve la casa

Los lobos se retiran

El alba acecha para asestamos su gran golpe

Ciegos dormidos

Un árbol ha crecido

En vano cierro las ventanas

Miro la luna

El viento no ha cesado de llamar a mi puerta

La vida oscura empieza

 

                  De "La tortuga ecuestre"

 

VIAJE HACIA LA NOCHE

 

Es mi morada suprema, de la que ya no se vuelve

                        (Krishna, en el Bhagavad Gita)

 

Como una madre sostenida por ramas fluviales

De espanto y de luz de origen

Como un caballo esquelético

Radiante de luz crepuscular

Tras el ramaje dense de árboles y árboles de angustia

Lleno de sol el sendero de estrellas marinas

El acopio fulgurante

De datos perdidos en la noche cabal del pasado

Como un jadear eterno si sales a la noche

Al viento calmar pasan los jabalíes

Las hienas hartas de rapiña

Hendido a lo largo el espectáculo muestra

Faces sangrientas de eclipse lunar

El cuerpo en llamarada oscila

Por el tiempo

Sin espacio cambiante

Pues el eterno es el inmóvil

Y todas las piedras arrojadas

Al vendaval a los cuatro puntos cardinales

Vuelven como pájaros señeros

Devorando lagunas de años derruidos

Insondables telarañas de tiempo caído y leñoso

Oquedades herrumbrosas

En el silencio piramidal

Mortecino parpadeante esplendor

Para decirme que aún vivo

Respondiendo por cada poro de mi cuerpo

Al poderío de tu nombre oh poesía

 

Lima, la horrible, 24 de julio o agosto de 1949.

 

LA NIEVE ES BLANCA

 

La nieve es blanca

la lana añosa la idea lanosa

mi amada hermana rencorosa

toda la sangre del mundo

hierve

en frío

Pese  a la muerte mi hermana

por la blancura

con la edad

la idea se convierte en lana

soporte de nieve

de la sangre

Pero la luz vive

eterna

nada la detiene

ni la muerte ni la edad

ni la idea

Pero la nieve la refleja

y todo está dicho en la luz

el amor diverso divino

es sólo un acto de luz

si veo bebo

nadie podrá

agotar la luz ni la sed en mí

en el corazón de la luz

su hijo

 

                De "Amour à mort"

 

COMO UN PIANO DE COLA

 

A André Breton

 

Como un piano de cola de caballo de cauda de estrellas

Sobre el firmamento lúgubre

Pesado de sangre coagulada

Arremolinando nubes arco-iris falanges de planetas

    (y miradas de aves

El fuego indeleble avanza

los cipreses arden los tigres las panteras y los animales

    nobles se tornan incandescentes

 

El cuidado del alba ha sido abandonado

Y la noche se cierne sobre la tierra desvastada

 

La comarca de tesoros guarda para siempre tu nombre

 

CARTA A ANTONIO 

     

      Te quiero con tu gran crueldad, porque apareces en medio

de mi sueño y me levantas y como un dios, como un autentico dios,

como el único y verdadero, con la injusticia de los dioses, todo negro dios nocturno, todo de obsidiana

con tu cabeza de diamante, como un potro salvaje, con tus manos salvajes y tus pies de oro que sostienen tu cuerpo negro,

me arrastras y me arrojas al mar de las torturas y de las suposiciones.

      Nada existe fuera de ti, sólo el silencio y el espacio. Pero tu eres

el espacio y la noche, el aire y el agua que bebo, el silencioso veneno y el volcán en cuyo abismo caí hace tiempo,

hace siglos, desde antes de nacer, para que de los cabellos me arrastres hasta mi muerte.

      Inútilmente me debato, inútilmente pregunto. Los dioses son mudos;

como un muro que se aleja, así respondes a mis preguntas, a la sed

quemante de mi vida.

      ¿Para qué resistir a tu poder? Para qué luchar con tu fuerza de

rayo, contra tus brazos de torrente; si así ha de ser, si eres el punto,

el polo que imanta mi vida.

      Tu historia es la historia del hombre. El gran drama en que mi existencia es el zarzal ardiendo, el objeto

de tu venganza cósmica, de tu rencor de acero.

      Todo sexo y todo fuego, así eres. Todo hielo y todo sombra, así eres:

hermoso demonio de la noche, tigre implacable de testículos de estrella,

gran tigre negro de semen inagotable de nubes inundando el mundo.

      Guárdame junto a ti, cerca de tu ombligo en que principia el aire;

cerca de tus axilas donde se acaba el aire. Cerca de tus pies y cerca de

tu manos. Guárdame junto a ti.

      Seré tu sombra y el agua de tu sed, con ojos; en tu sueño seré aquel

punto luminoso que se agranda y lo convierte todo en lumbre; en tu

lecho al dormir oirás como un murmullo y un calor a tus pies se anudará

e irá subiendo y lentamente se apoderará de tus miembros y un gran descanso tomará tu cuerpo y al extender tu mano

sentirás un cuerpo extraño, helado: seré yo. Me llevas en tu sangre y en tu aliento, nada podrá borrarme.

       Es inútil tu fuerza para ahuyentarme, tu rabia es menos fuerte

que mi amor; ya tú y yo unidos para siempre, a pesar tuyo, vamos juntos.

       En el placer que tomas lejos de mi hay un sollozo y tu nombre.

       Frente a tus ojos el fuego inextinguible.

 

18 de junio de 1939


César Moro (Lima, Perú, 1903 – 1956)

César Moro, seudónimo de Alfredo Quíspez Asín, nacido en Lima el 19 de agosto de 1903. Realiza su etapa escolar en el Colegio de La Inmaculada, de la congregación de los jesuitas, en donde se inicia y aprende el idioma francés. En 1921, habiendo desarrollado ya, en forma autodidacta, algunos avances en pintura, firma su primer cuadro, un dibujo de estilo modernista, con el sobrenombre de César Moro. Terminada esta etapa, en 1925, viaja a París con la intención de estudiar ballet. Es recibido en la capital francesa por su amiga Alina, a quien conoce desde la infancia y es esposa del compositor peruano Alfonso de Silva. Inicia sus estudios en una academia parisina pero los interrumpe por motivos de salud (sufre una infección pleural que lo aleja de la actividad física). llegó a participar en forma secundaria en el ballet de una famosa cantante parisina de aquella época. Decide no abandonar sus inclinaciones artísticas, por lo cual trabaja en pintura y poesía. Ya en 1926 y en 1927, realiza sendas exposiciones de sus trabajos pictóricos con no mala crítica. En 1928 se apea al movimiento surrealista y mantiene su trabajo pictórico simultáneamente al poético. Así conoce a los exponentes más impportantes del surrealismo francés, entre ellos Benjamín Pèret, Paul Éluard y André Breton. La poesía de César Moro es escrita en gran parte en francés, aún tras su regreso y residencia en Lima. Entre 1928 y 1934 continúa predominantemente con la escritura (Ces poèmes) y regresa a Lima a finales de 1933. El año 1934 conoce a Emilio Adolfo Westphalen con quien entabla una estrecha amistad. En 1935 organiza y participa, junto a Westphalen, en la primera exposición surrealista de Latinoamérica, en la Academia Alcedo de Lima; colaboran con ella, además del propio Moro, los chilenos Jaime Dvor, Waldo Parraguez, Gabriela Rivadeneira, Carlos Sotomayor y María Valencia, que ya habían realizado en su país, en 1933, una exposición de arte abstracto. La muestra, casi su totalidad compuesta por obras plásticas de Moro, estuvo acompañada por un catálogo que albergaba —como «Aviso» final— un texto del autor de La tortuga ecuestre acusando a Vicente Huidobro de arribista y plagiario. Se generó a raíz de estas circunstancias, una violenta polémica en la que, a los dos personajes involucrados, se sumaron Westphalen y algunos amigos de Huidobro. Toda esta disputa lleva a una seguidilla de escritos y diatribas entre Moro y Huidobro, con el apoyo de distintos “aliados” para cada bando y acusaciones de plagio, arribismo e inmoralidad . La revista chilena Vital es el medio utilizado por Huidobro, mientras que Moro se apoya en panfletos y el escrito titulado “Vicente Huidobro o el Obispo Embotellado”.

En 1936, Moro edita clandestinamente unos boletines en defensa de la República Española los cuales son confiscados por la policía el año siguiente. Ese mismo año monta una exposición de sus pinturas en la Peña Pancho Fierro. Ya se había enrarecido el panorama de César Moro por la actitud política asumida. En 1938 sale del Perú con dirección a México donde es admitido como refugiado político, antes de ello, funda con Westphalen la revista “El Uso de la Palabra”, la cual sólo ve la luz en un sólo número. En México participa en diversas publicaciones y en 1940 organiza la Cuarta Exposición Internacional de Surrealismo para la Galería de Arte mexicana junto a Wolfgang Paalen y André Bretón. El evento congrega obras de importantes artistas, entre ellos Pablo Picasso, Agustín Lazo y Salvador Dalí. Durante esta época, Moro entabla una estrecha amistad con artistas como Xavier Villaurrutia, Remedios Varo y Leonora Carrington. En 1943 aparece su primer libro Le château de grisou y en 1944 el segundo, Lettre d'amour. Durante una estancia en San Luis de Potosí escribe el primer poema de La Tortuga Ecuestre, esta vez en español, uno de los poemarios más reconocidos en la tradición poética peruana. César Moro vivió en México por 10 años y luego volvió a Lima en el año 1948. Casi inmediatamente a su regreso, se hizo cargo de la enseñanza de idioma francés en el Colegio Militar Leoncio Prado, de Lima y en la Alianza Francesa de Lima. En el Colegio Leoncio Prado fue profesor del novelista Mario Vargas Llosa, quien muchos años después escribirá, en recuerdo de su célebre profesor: «Además de ser auténtico y sincero, Moro es también un gran poeta. Es sabido que este calificativo no se gana como el cielo, sólo con buenas intenciones... Es preciso aquella cualidad indefinible, que ciertos autores nos revelan al ponernos en contacto inmediato con aspectos inusitados de la realidad, al descubrirnos zonas imprevistas de la sensibilidad y la emoción, al trasmitirnos el misterio, la alegría o el dolor de las cosas y los hombres».

Establece su residencia en Barranco, barrio bohemio de Lima. Durante toda esta época aporta con sus escritos a buena parte de los números de la revista Las Moradas. En 1954 publica su tercer libro de poemas en francés “Trafalgar Square”. En 1955 culmina una de sus obras principales “Amour à mort”.

Nuestro César Moro, un personaje enigmático, renegó de su patria, de su sexo, de su lengua y de su nombre, surrealista en toda su obra, homosexual confeso y lanzado a la poesía. Su “Tortuga Ecuestre”, uno de los dos únicos poemarios suyos escritos en español, aparentemente para poder ser leído por quien ocupó mucho tiempo su corazón, un militar mexicano, ocupa hoy un puesto innegable en la obra poética latinoamericana. Este personaje al que Moro escribe en “La Tortuga Ecuestre”, encerrado en el misterio y a quien nombra como Antonio y en las siglas A.A.A. revestía para el poeta la imagen de la imposibilidad. Era un teniente del ejército mexicano, casado, con un hijo, del cual, para matizar la instancia, César Moro llegó a ser padrino.

Aunque André Coyné, gran amigo de Moro ya en su aislamiento en Lima, menciona que el nombre de César Moro resulta de una aparición en las letras de Ramón Gómez de la Serna, no son pocos los que afirman que surge de la unión del imperio romano y del oscuro color de su piel.

Dos de sus más aventajados discípulos fueron Jorge Eduardo Eielson (Perú) y Gonzalo Rojas (Chile), ambos, confesos de la influencia recibida de su “maestro”.

En sus últimos años declaró su total independencia de todas las escuelas y manifestó sus dudas burlonas sobre los movimientos de vanguardia, aunque ya en México, tras la publicación de “Château de grisou y Lettre d' amour ” muchos habían reconocido su despido del del surrealismo para tomar su propio libérrimo camino.

El 10 de enero de 1956 muere víctima de leucemia. André Coyné y Fernando de Szyszlo organizaron un Homenaje a César Moro en agosto de aquel año. Su amigo André Coyné continuó con la labor de recopilación, edición y difusión de la obra de Moro.

 

Obra Poética:

-       La tortuga ecuestre, su único libro en castellano, que fue escrita en 1938 pero publicada en 1957 bajo los auspicios de André Coyné, al no haber encontrado antes quién la publicara.

-       Cartas (1939)

-       Lettre d'amour (1939)

-       El castillo de Grisú (1941)

-       L'homme du paradisier et autres textes (1944)

-       Trafalgar Square (1954)

-       Amour à mort (1955)

 

En prosa escribió:

-       Los anteojos de azufre (1958). La mayoría de su obra en prosa recogida por André Coyné.

Escribió además una solitaria obra teatral a la que tituló “El ojo del gallo”, de muy corta extensión y jamás llevada a escenario.

 

Moro vivía de, con y por la poesía, su obra poética grafica su biografía sin serlo en ninguna manera. Vivió así, el amor, la amistad, la pasión, el rencor, el escándalo, el secreto, siguiendo siempre su propia línea

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