sábado, 25 de abril de 2009

Mario Benedetti Farugia (Uruguay, 1920-2009)

"...yo sigo prefiriendo
el viejo beso artesanal
que desde siempre comunica tanto."


Amor de tarde

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.


Intimidad

Soñamos juntos
juntos despertamos
el tiempo hace o deshace
mientras tanto
no le importan tu sueño
ni mi sueño
somos torpes
o demasiado cautos
pensamos que no cae
esa gaviota
creemos que es eterno
este conjuro
que la batalla es nuestra
o de ninguno
juntos vivimos
sucumbimos juntos
pero esa destrucción
es una broma
un detalle una ráfaga

un vestigio
y un abrirse y cerrarse
el paraíso
ya nuestra intimidad
es tan inmensa
que la muerte la esconde
en su vacío
quiero que me relates
el duelo que te callas
por mi parte te ofrezco
mi última confianza
estás sola
estoy solo
pero a veces
puede la soledad
ser
una llama.


Testamento de miércoles

Aclaro que éste no es un testamento
de esos que se usan como colofón de vida
es un testamento mucho más sencillo
tan solo para el fin de la jornada

o sea que lego para mañana jueves
las preocupaciones que me legara el martes
levemente alteradas por dos digestiones
las usuales noticias del cono sur
y la nube de mosquitos casi vampiros

lego mis catorce estornudos del mediodía
una carta a mi mujer en la que falta la posdata
el final de una novela que a duras penas leo
las siete sonrisas de cinco muchachas
ya que hubo una que me brindó tres
y el ceño fruncido de un señor
que no conozco ni aspiro a conocer

lego un colorido ajedrez moscovita
una computadora japonesa sin pilas
y la buena radio en que está sonando
el español grisáceo de la bibicí
ah la olivetti y el cepillo de dientes
no los lego porsiaca
lego tropos y metáforas de uso privado
que modestamente acuñe en la tarde
por ejemplo el astillero en que reparo mis sueños
el pájaro aleatorio que surge del crepúsculo
la cortina de lluvia que miro y no descorro
lego un remordimiento porque es aleccionante
y un poco de tristeza por que es inevitable
también mi soledad con la ilusión
de que el jueves resuelva no admitirla
y me sancione con presencias varias

lego los crujidos de mis viejas bisagras
también una tajada de mi sombra
no toda por que un hombre sin su sombra
no merece el respeto de la gente

lego el pescuezo recién lavado
como para un jueves de guillotina
una maceta con hierbabuena
y otra con un bionato que me hastía
ya que esta cargante convolvulácea
me está invadiendo el cuarto con sus hojas

lego los suburbios de una idea
un tríptico de espejos que me agrade
el mar allá al alcance de la mano
mis cóleras por orden alfabético
y un breve y curioso estado de ánimo
que todavía no se si es inocencia
o estupidez malsana
o alegría

sólo ahora lo advierto
en paredes y anaqueles y venas
en glándulas y techos y optimismos
me quedan tantas cosas por legar
que mejor las incluyo
en otro testamento
digamos el del viernes


Mucho más grave

Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyo
y eso en verdad no es nada extraordinario
vos lo sabés tan objetivamente como yo

sin embargo hay algo que quisiera aclararte
cuando digo todas las parcelas
no me refiero sólo a esto de ahora
a esto de esperarte y aleluya encontrarte
y carajo perderte
y volverte a encontrar
y ojalá nada más

no me refiero sólo a que de pronto digas
voy a llorar
y yo con un discreto nudo en la garganta
bueno llorá
y que un lindo aguacero invisible nos ampare
y quizá por eso salga enseguida el sol

ni me refiero sólo a que día tras día
aumente el stock de nuestras pequeñas
y decisivas complicidades
o que yo pueda o creerme que puedo
convertir mis reveses en victorias
o me hagas el tierno regalo
de tu más reciente desesperación

no
la cosa es muchísimo más grave

cuando digo todas las parcelas
quiero decir que además de ese dulce cataclismo
también estás reescribiendo mi infancia
esa edad en que uno dice cosas adultas y solemnes
y los solemnes adultos las celebran
y vos en cambio sabés que eso no sirve
quiero decir que estás rearmando mi adolescencia
ese tiempo en que fui un viejo cargado de recelos
y vos sabés en cambio extraer de ese páramo
mi germen de alegría y regarlo mirándolo

quiero decir que estás sacudiendo mi juventud
ese cántaro que nadie tomó nunca en sus manos
esa sombra que nadie arrimó a su sombra
y vos en cambio sabés estremecerla
hasta que empiecen a caer las hojas secas
y quede el armazón de mi verdad sin proezas

quiero decir que estás abrazando mi madurez
esta mezcla de estupor y experiencia
este extraño confín de angustia y nieve
esta bujía que ilumina la muerte
este precipicio de la pobre vida

como ves es más grave
muchísimo más grave
porque con estas o con otras palabras
quiero decir que no sos tan sólo
la querida muchacha que sos
sino también las espléndidas
o cautelosas mujeres
que quise o quiero

porque gracias a vos he descubierto
(dirás que ya era hora
y con razón)
que el amor es una bahía linda y generosa
que se ilumina y se oscurece
según venga la vida

una bahía donde los barcos
llegan y se van
llegan con pájaros y augurios
y se van con sirenas y nubarrones
una bahía linda y generosa
donde los barcos llegan
y se van

pero vos
por favor
no te vayas.


Mass media

De los medios de comunicación
en este mundo tan codificado
con internet y otras navegaciones
yo sigo prefiriendo
el viejo beso artesanal
que desde siempre comunica tanto


Lovers go home

Ahora que empecé el dia
volviendo a tu mirada
y me encontraste bien
y te encontré más linda
ahora que por fin
está bastante claro
dónde estás y dónde
estoy
sé por primera vez
que tendré fuerzas
para construir contigo
una amistad tan piola
que del vecino
territorio del amor
ese desesperado
empezarán a mirarnos
con envidia
y acabarán organizando
excursiones
para venir a preguntarnos
cómo hicimos.


Mario Benedetti Farugia (Paso de los toros, Uruguay, 1920)

Mario Orlando Benedetti Farugia nace el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, Tacuarembó, Uruguay. Hijo de Brenno Benedetti y Matilde Farugia. Cursa sus estudios primarios en el Colegio Alemán de Montevideo, en donde reside desde los 4 años de edad. En 1934 ingresa en la Escuela Raumsólica de Logosofía. Su educación secundaria la realiza en condición de alumno libre en el Liceo Miranda, allá por el año 1935, debido a problemas económicos familiares, los cuales lo obligan a trabajar desde muy corta edad en un negocio de venta de repuestos para automóviles. Se traslada a Buenos Aires en 1938 pero entre 1941 y 1942 regresa a Montevideo. En 1945 se integra a la redacción del semanario Marcha donde se forma como periodista. Se mantendrá en esta labor hasta 1974, año en que el gobierno de facto del ex presidente constitucional Juan María Bordaberry clausura el semanario.
En 1946 se casa con Luz López Alegre. Dos años después se hace cargo de la dirección de la revista literaria Marginalia y publica, en 1948, un libro de ensayos al que titula Peripecia y novela.
En 1949 participa en la revista literaria Número y publica su primer libro de cuentos: Esta mañana. Al año siguiente publica su primer libro de poesía, La víspera indeleble.
En 1950 publica Sólo mientras tanto (poesía), editado por la revista Número, la cual se hace cargo también, al año siguiente, de las ediciones de Marcel Proust y otros ensayos y de El último viaje y otros cuentos. Ambas obras quedarán posteriormente integradas a otros títulos.
En 1952 participa activamente en el movimiento contra el Tratado Militar con los Estados Unidos. En 1953 publica Quién de nosotros, su primera novela. En 1954 toma la dirección de la revista Marcha, y como corresponsal de ésta y de El Diario, recorrerá nueve países de Europa en 1957. El año anterior, 1956, había publicado el libro Poemas de la Oficina.
En 1959 aparece su volumen de Cuentos montevideanos. Este mismo año reside por cinco meses en Estados Unidos.
Publica posteriormente La Tregua, novela traducida a trece idiomas y llevada después a las pantallas y al escenario. Publica además un ensayo titulado El país de la cola de paja. Su siguiente libro de poesía, en 1963, será Inventario Uno, después Poesía 1950-1958 y Poesía de hoy por hoy.
En 1965 publica la novela Gracias por el fuego.
Viaja a La Habana en 1966 y reside por un año en París. Vuelve a Cuba al año siguiente como jurado del concurso Casa de las Américas. Participa en varios encuentros y certámenes en calidad de jurado o invitado de honor. En 1968 asume como miembro del Consejo de Dirección de Casa de las Américas.
Funda y dirige el Centro de Investigaciones literarias de Casa de las Américas. En 1969 viaja a Argel, invitado al Primer Festival Cultural Panafricano.
En 1972 publica Los poemas comunicantes y en 1973, a raíz del golpe militar se exilia a Buenos Aires. En 1976 vuelve a Cuba, esta vez como exiliado, y se reincorpora al Consejo de Dirección de Casa de las Américas.
En 1977 publica un nuevo libro de poesías: La casa y el ladrillo y en 1979 publica Cotidianas. En 1980 se traslada a Palma de Mallorca e inicia la redacción de su novela Primavera con una esquina rota, por la cual recibirá, en Bruselas, 1987, el Premio Llama de oro, otorgado por Amnistía Internacional.
Un nuevo libro de poemas, Viento del exilio, ve la luz en 1981 y en 1982 el Consejo de Estado de Cuba le concede la Orden Félix Varela. Al año siguiente traslada su residencia a Madrid, para repatriarse en 1985 tras la restauración de la democracia en su país. Toma la decisión de residir alternadamente entre Montevideo y Madrid. Un nuevo libro de poemas en 1986: Preguntas al azar, y recibe el Premio Jristo Botev de Bulgaria, por obra poética y ensayística.
En 1988 publica su libro de poemas Yesterday y mañana.
En 1991 publica el libro de poemas Las soledades de Babel y en 1994, en Madrid, se publica Inventario 2 (1985-1994), recopilación de su obra poética.
Recibe el Premio Morosoli de Plata de Literatura, entregado por la Fundación Lolita Rubial, Uruguay, en 1996, y ese mismo año, junto a otros cincuenta escritores, es distinguido por el Estado de Chile con la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral. En 1997 es investido con el título Doctor honoris causa por la Universidad de Alicante y por la Universidad de Valladolid en España, y por la Universidad de la Habana en Cuba.
En 1999 recibe el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, a la vez que la Fundación Cultural y Científica Iberoamericana José Martí le concede I Premio Iberoamericano José Martí.
En 2003 publica Inventario tres.
En 2004 le conceden el Premio Etnosur y ese mismo año se presenta por primera vez, en Roma, el documental "Mario Benedetti y otras sorpresas", escrito y dirigido por Alessandra Mosca, y protagonizado por el mismo Benedetti.
En 2005 se presenta el libro de poesías Adioses y bienvenidas y se le otorga el XIX Premio Internacional Menéndez Pelayo, otorgado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.
Publica Canciones del que no canta en 2006.
Al fallecer su esposa, Luz López, el 13 de abril de 2006, se traslada definitivamente a su residencia en Montevideo.
En 2007, en la Universidad de la República, en Montevideo, Benedetti recibe la orden "Francisco de Miranda, en su Primera Clase", la más alta distinción que otorga el gobierno uruguayo por el aporte a la ciencia, la educación y al progreso de los pueblos.
En 2008 publica el libro de poesía Testigo de uno mismo.
Falleció el día Domingo 17 de Mayo, a los 88 años de edad, a mitad de la paz del sueño, estando en casa, en Uruguay, tras haber sufrido de problemas gastrointestinales en sus último 12 meses.
Mario Benedetti publicó más de 80 libros, de los cuales alrededor de 36 son de poesía, y ha sido traducido a 20 idiomas.

Antonio Cisneros Campoy (Perú, 1942)

"En estos tiempos malos bastará
con una mula vieja
y un ánfora de palo
brillante y negra..."

4

Hemos sepultado
en la distancia
el viaje
de las aves
hacia el puerto.
Ahora
sólo pienso
en los
ferrocarriles
surtos en la noche.
Papá,
no mires el
mar,
la espuma trae
en sus brazos
hombres
y pescadores hombres
muertos
en el tiempo.
No me busques,
el mar
sólo golpea
tu silencio.


(De Destierro, 1961)



Canción de negra

Lava que lava en el río.
Por dos reales tuve un amo.

De mi señor el obispo,
lava que lava el rosario.

Manchado tiene el anillo,
tiene el sombrero manchado.

Lava que lava, y el río
crecido va con mi llanto.


Canción de negro

Alta torre del velero,

entre sus patas de palo
nos amarró un marinero,

y mis hijos amarrados,
de penas se me murieron.

Alta torre del velero

¡te rompan los temporales
para enterrarme con ellos!

(De Comentarios Reales, 1964)



Dos soledades

I / Hampton Court


Y en este patio, solo como un hongo, adónde he de mirar.
Los animales de piedra tienen los ojos abiertos sobre la presa
enemiga
-ciudades puntiagudas y católicas ya hundidas en el río-
hace cien lustros
se aprestan a ese ataque. Ni me ven ni me sienten.
A mediados del siglo XIX los últimos veleros descargaron
el grano,
ebrios están los marinos y no pueden oírme
-las quillas de los barcos se pudren en la arena.
Nada se agita. Ni siquiera las almas de los muertos
-número considerable bajo el hacha, el dolor de costado,
la diarrea.
Enrique el Ocho, Tomás Moro, sus siervos y mujeres son el
aire quieto entre las arcadas y las torres, en el fondo
de un pozo sellado.
Y todo es testimonio de inocencia.
Por las diez mil ventanas de los muros se escapan el león y
el unicornio.
El Támesis cambia su viaje del Oeste al Oriente. Y anochece.

(De Canto ceremonial contra un oso hormiguero, 1968)


Café en Martirok Utja
(a Frigyes Todero)

Hay una lámpara floreada sobre el piano
y una estufa de fierro.
Bebes el vino junto a la única ventana:
un autobús azul y plata cada cinco minutos.
Pides el cenicero a la muchacha
(alta flor de los campos ven a mí).
La luz del otoño es en tu vaso
un reino de pájaros dorados.

Pero pronto anochece.
Los autobuses no son azul y plata,
el cenicero es una rata muerta,
el vaso está vacío.
La muchacha partió cuando encendieron
la lámpara floreada y tú mirabas
la lámpara floreada.
Puedes pedir otra jarra de vino,
pero esta noche
no esperes a los dioses en tu mesa.

(De El libro de Dios y de los Húngaros, 1978)


Taberna

En las tinieblas los cuerpos envejecen
sin que nadie repare en el escándalo

Un rostro amable y terso se confunde
con los belfos que van hacia la muerte.

Por eso somos hijos de la noche
a la puerta del templo. Un lamparín

es tabién el anuncio de reposo
para los cazadores extenuados.

Una taberna, por ejemplo, es en la noche
el frontispicio de las maravillas.

O al menos una luz en las colinas
donde rondan los perros salvajes.

Nadie teme a la muerte adormecido
en su mesa de palo y sin embargo

entre los altos vasos apacibles
se enfría el corazón con la insolencia

(y el encanto tal vez) de un tigre adulto
en la plaza del pueblo a pleno día.

Ninguna confidencia en verdad nos degüella.
Ni la risa recuerda a un jabalí

de pelambre dorada y fino precio.
El páncreas es un campo de ciruelas.

Los diablos apagan la linterna.
Aguardan (como suelen) donde cesa la luz.

(De Las inmensas preguntas celestes, 1992)


Asunción de la Virgen

Y ya no sé por qué, en medio del camino de
la vida (entre la selva oscura) me dije es
mara villa (sin mucha convicción) tener una
vejez sabia y serena repleta de gaviotas
como un campo de sal. Una luz de bengala
en el jardín la noche de año nuevo. No lo sé.
Cómo me gustaría, si no es mucho pedir,
reposar en la playa, sin mayores apremios
financieros y con buena salud. Igual que un
viejo serafín tendido en un garito o apenas
recostado contra un jacarandá. Así me dije
( sin mucha convicción) y recordé que no
sabemos nada de tu edad pasados los
sesenta. Tan sólo que te fuiste en cuerpo y
alma al reino de los cielos. Muerto tu hijo
Jesús, la historia dejó de registrarte. La
gárgola, que todo lo devora, te cobra media
entrada en los teatros y te concede algunos
privilegios en el bar.

(De Un crucero a las islas Galápagos (Nuevos cantos Marianos), 2005)


Tercer movimiento (Affettuosso)


Para hacer el amor
debe evitarse un sol muy fuerte sobre los ojos de la muchacha
tampoco es buena la sombra si el lomo del amante se achicharra
para hacer el amor.
Los pastos húmedos son mejores que los pastos amarillos
pero la arena gruesa es mejor todavía.
Ni junto a las colinas porque el suelo es rocoso ni cerca
de las aguas.
Poco reino es la cama para este buen amor.
Limpios los cuerpos han de ser como una gran pradera:
que ningún valle o monte quede oculto y los amantes
podrán holgarse en todos sus caminos.
La oscuridad no guarda el buen amor.
El cielo debe ser azul y amable, limpio y redondo como un techo
y entonces
la muchacha no vera el Dedo de Dios.
Los cuerpos discretos pero nunca en reposo,
los pulmones abiertos,
las frases cortas.
Es difícil hacer el amor pero se aprende.

(De Agua que no has de beber, 1971)


Antonio Cisneros Campoy (Lima, Perú, 1942)

Nació en Lima el 27 de diciembre de 1942 y estudió en las universidades Católica y de San Marcos; se doctoró en letras en 1974. Hizo sus estudios de posgrado en Gran Bretaña y ejerció posteriormente la cátedra en las universidades de Huamanga y San Marcos en Perú, y en la Universidad de Budapest, Berkeley, Berlín y Virginia, fuera de su país. Simultáneamente ha desarrollado una ardua labor periodística, habiendo dirigido varias revistas y suplementos, entre ellos, El caballo rojo, 30 días y El búho.
Ha publicado once libros de poesía: Destierro (1961), David (1962), Comentarios reales (1964), Canto ceremonial contra un oso hormiguero (1968), Agua que no has de beber (1971), Como higuera en un campo de golf (1972), El libro de Dios y de los húngaros (1978), Crónica del Niño Jesús de Chilca (1981), Monólogo de la casta Susana (1986), Por la noche los gatos (1988), Material de lectura (1989), Propios como ajenos (1989), Postales para Lima (1991), Las inmensas preguntas celestes (1992) y Un crucero a las islas Galápagos (nuevos cantos marianos) (2005). En 1996 se publicó un volumen con su obra escrita hasta ese momento: Poesía reunida. Entre sus obras en prosa encontramos: El arte de envolver pescado (1990) y El libro del buen salvaje (1995).
En 1978 fue becario de la Fundación Guggenheim de Nueva York. En 1965 ganó el Premio Nacional de Poesía del Perú José Santos Chocano. En 1968 ganó el concurso de poesía Casa de Las Américas de Cuba. Además ha ganado el Premio Rubén Darío (México, 1981), el premio Parra del Riego (Montevideo, 1990), el premio Gabriela Mistral, otorgado por la Organización de Estados Americanos (2000), y el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso (Chile, 2004).
Ha sido distinguido con el grado de Caballero de la Orden de la Artes y las Letras de la República Francesa (2004).
Sus obras han sido publicadas en inglés, francés, alemán, holandés y húngaro, y gran número de sus poemas han sido traducidos al italiano, portugués, sueco, danés, finlandés, rumano, turco, griego, japonés, serbio, chino y ruso.