sábado, 25 de abril de 2009

Mario Benedetti Farugia (Uruguay, 1920-2009)

"...yo sigo prefiriendo
el viejo beso artesanal
que desde siempre comunica tanto."


Amor de tarde

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.


Intimidad

Soñamos juntos
juntos despertamos
el tiempo hace o deshace
mientras tanto
no le importan tu sueño
ni mi sueño
somos torpes
o demasiado cautos
pensamos que no cae
esa gaviota
creemos que es eterno
este conjuro
que la batalla es nuestra
o de ninguno
juntos vivimos
sucumbimos juntos
pero esa destrucción
es una broma
un detalle una ráfaga

un vestigio
y un abrirse y cerrarse
el paraíso
ya nuestra intimidad
es tan inmensa
que la muerte la esconde
en su vacío
quiero que me relates
el duelo que te callas
por mi parte te ofrezco
mi última confianza
estás sola
estoy solo
pero a veces
puede la soledad
ser
una llama.


Testamento de miércoles

Aclaro que éste no es un testamento
de esos que se usan como colofón de vida
es un testamento mucho más sencillo
tan solo para el fin de la jornada

o sea que lego para mañana jueves
las preocupaciones que me legara el martes
levemente alteradas por dos digestiones
las usuales noticias del cono sur
y la nube de mosquitos casi vampiros

lego mis catorce estornudos del mediodía
una carta a mi mujer en la que falta la posdata
el final de una novela que a duras penas leo
las siete sonrisas de cinco muchachas
ya que hubo una que me brindó tres
y el ceño fruncido de un señor
que no conozco ni aspiro a conocer

lego un colorido ajedrez moscovita
una computadora japonesa sin pilas
y la buena radio en que está sonando
el español grisáceo de la bibicí
ah la olivetti y el cepillo de dientes
no los lego porsiaca
lego tropos y metáforas de uso privado
que modestamente acuñe en la tarde
por ejemplo el astillero en que reparo mis sueños
el pájaro aleatorio que surge del crepúsculo
la cortina de lluvia que miro y no descorro
lego un remordimiento porque es aleccionante
y un poco de tristeza por que es inevitable
también mi soledad con la ilusión
de que el jueves resuelva no admitirla
y me sancione con presencias varias

lego los crujidos de mis viejas bisagras
también una tajada de mi sombra
no toda por que un hombre sin su sombra
no merece el respeto de la gente

lego el pescuezo recién lavado
como para un jueves de guillotina
una maceta con hierbabuena
y otra con un bionato que me hastía
ya que esta cargante convolvulácea
me está invadiendo el cuarto con sus hojas

lego los suburbios de una idea
un tríptico de espejos que me agrade
el mar allá al alcance de la mano
mis cóleras por orden alfabético
y un breve y curioso estado de ánimo
que todavía no se si es inocencia
o estupidez malsana
o alegría

sólo ahora lo advierto
en paredes y anaqueles y venas
en glándulas y techos y optimismos
me quedan tantas cosas por legar
que mejor las incluyo
en otro testamento
digamos el del viernes


Mucho más grave

Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyo
y eso en verdad no es nada extraordinario
vos lo sabés tan objetivamente como yo

sin embargo hay algo que quisiera aclararte
cuando digo todas las parcelas
no me refiero sólo a esto de ahora
a esto de esperarte y aleluya encontrarte
y carajo perderte
y volverte a encontrar
y ojalá nada más

no me refiero sólo a que de pronto digas
voy a llorar
y yo con un discreto nudo en la garganta
bueno llorá
y que un lindo aguacero invisible nos ampare
y quizá por eso salga enseguida el sol

ni me refiero sólo a que día tras día
aumente el stock de nuestras pequeñas
y decisivas complicidades
o que yo pueda o creerme que puedo
convertir mis reveses en victorias
o me hagas el tierno regalo
de tu más reciente desesperación

no
la cosa es muchísimo más grave

cuando digo todas las parcelas
quiero decir que además de ese dulce cataclismo
también estás reescribiendo mi infancia
esa edad en que uno dice cosas adultas y solemnes
y los solemnes adultos las celebran
y vos en cambio sabés que eso no sirve
quiero decir que estás rearmando mi adolescencia
ese tiempo en que fui un viejo cargado de recelos
y vos sabés en cambio extraer de ese páramo
mi germen de alegría y regarlo mirándolo

quiero decir que estás sacudiendo mi juventud
ese cántaro que nadie tomó nunca en sus manos
esa sombra que nadie arrimó a su sombra
y vos en cambio sabés estremecerla
hasta que empiecen a caer las hojas secas
y quede el armazón de mi verdad sin proezas

quiero decir que estás abrazando mi madurez
esta mezcla de estupor y experiencia
este extraño confín de angustia y nieve
esta bujía que ilumina la muerte
este precipicio de la pobre vida

como ves es más grave
muchísimo más grave
porque con estas o con otras palabras
quiero decir que no sos tan sólo
la querida muchacha que sos
sino también las espléndidas
o cautelosas mujeres
que quise o quiero

porque gracias a vos he descubierto
(dirás que ya era hora
y con razón)
que el amor es una bahía linda y generosa
que se ilumina y se oscurece
según venga la vida

una bahía donde los barcos
llegan y se van
llegan con pájaros y augurios
y se van con sirenas y nubarrones
una bahía linda y generosa
donde los barcos llegan
y se van

pero vos
por favor
no te vayas.


Mass media

De los medios de comunicación
en este mundo tan codificado
con internet y otras navegaciones
yo sigo prefiriendo
el viejo beso artesanal
que desde siempre comunica tanto


Lovers go home

Ahora que empecé el dia
volviendo a tu mirada
y me encontraste bien
y te encontré más linda
ahora que por fin
está bastante claro
dónde estás y dónde
estoy
sé por primera vez
que tendré fuerzas
para construir contigo
una amistad tan piola
que del vecino
territorio del amor
ese desesperado
empezarán a mirarnos
con envidia
y acabarán organizando
excursiones
para venir a preguntarnos
cómo hicimos.


Mario Benedetti Farugia (Paso de los toros, Uruguay, 1920)

Mario Orlando Benedetti Farugia nace el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, Tacuarembó, Uruguay. Hijo de Brenno Benedetti y Matilde Farugia. Cursa sus estudios primarios en el Colegio Alemán de Montevideo, en donde reside desde los 4 años de edad. En 1934 ingresa en la Escuela Raumsólica de Logosofía. Su educación secundaria la realiza en condición de alumno libre en el Liceo Miranda, allá por el año 1935, debido a problemas económicos familiares, los cuales lo obligan a trabajar desde muy corta edad en un negocio de venta de repuestos para automóviles. Se traslada a Buenos Aires en 1938 pero entre 1941 y 1942 regresa a Montevideo. En 1945 se integra a la redacción del semanario Marcha donde se forma como periodista. Se mantendrá en esta labor hasta 1974, año en que el gobierno de facto del ex presidente constitucional Juan María Bordaberry clausura el semanario.
En 1946 se casa con Luz López Alegre. Dos años después se hace cargo de la dirección de la revista literaria Marginalia y publica, en 1948, un libro de ensayos al que titula Peripecia y novela.
En 1949 participa en la revista literaria Número y publica su primer libro de cuentos: Esta mañana. Al año siguiente publica su primer libro de poesía, La víspera indeleble.
En 1950 publica Sólo mientras tanto (poesía), editado por la revista Número, la cual se hace cargo también, al año siguiente, de las ediciones de Marcel Proust y otros ensayos y de El último viaje y otros cuentos. Ambas obras quedarán posteriormente integradas a otros títulos.
En 1952 participa activamente en el movimiento contra el Tratado Militar con los Estados Unidos. En 1953 publica Quién de nosotros, su primera novela. En 1954 toma la dirección de la revista Marcha, y como corresponsal de ésta y de El Diario, recorrerá nueve países de Europa en 1957. El año anterior, 1956, había publicado el libro Poemas de la Oficina.
En 1959 aparece su volumen de Cuentos montevideanos. Este mismo año reside por cinco meses en Estados Unidos.
Publica posteriormente La Tregua, novela traducida a trece idiomas y llevada después a las pantallas y al escenario. Publica además un ensayo titulado El país de la cola de paja. Su siguiente libro de poesía, en 1963, será Inventario Uno, después Poesía 1950-1958 y Poesía de hoy por hoy.
En 1965 publica la novela Gracias por el fuego.
Viaja a La Habana en 1966 y reside por un año en París. Vuelve a Cuba al año siguiente como jurado del concurso Casa de las Américas. Participa en varios encuentros y certámenes en calidad de jurado o invitado de honor. En 1968 asume como miembro del Consejo de Dirección de Casa de las Américas.
Funda y dirige el Centro de Investigaciones literarias de Casa de las Américas. En 1969 viaja a Argel, invitado al Primer Festival Cultural Panafricano.
En 1972 publica Los poemas comunicantes y en 1973, a raíz del golpe militar se exilia a Buenos Aires. En 1976 vuelve a Cuba, esta vez como exiliado, y se reincorpora al Consejo de Dirección de Casa de las Américas.
En 1977 publica un nuevo libro de poesías: La casa y el ladrillo y en 1979 publica Cotidianas. En 1980 se traslada a Palma de Mallorca e inicia la redacción de su novela Primavera con una esquina rota, por la cual recibirá, en Bruselas, 1987, el Premio Llama de oro, otorgado por Amnistía Internacional.
Un nuevo libro de poemas, Viento del exilio, ve la luz en 1981 y en 1982 el Consejo de Estado de Cuba le concede la Orden Félix Varela. Al año siguiente traslada su residencia a Madrid, para repatriarse en 1985 tras la restauración de la democracia en su país. Toma la decisión de residir alternadamente entre Montevideo y Madrid. Un nuevo libro de poemas en 1986: Preguntas al azar, y recibe el Premio Jristo Botev de Bulgaria, por obra poética y ensayística.
En 1988 publica su libro de poemas Yesterday y mañana.
En 1991 publica el libro de poemas Las soledades de Babel y en 1994, en Madrid, se publica Inventario 2 (1985-1994), recopilación de su obra poética.
Recibe el Premio Morosoli de Plata de Literatura, entregado por la Fundación Lolita Rubial, Uruguay, en 1996, y ese mismo año, junto a otros cincuenta escritores, es distinguido por el Estado de Chile con la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral. En 1997 es investido con el título Doctor honoris causa por la Universidad de Alicante y por la Universidad de Valladolid en España, y por la Universidad de la Habana en Cuba.
En 1999 recibe el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, a la vez que la Fundación Cultural y Científica Iberoamericana José Martí le concede I Premio Iberoamericano José Martí.
En 2003 publica Inventario tres.
En 2004 le conceden el Premio Etnosur y ese mismo año se presenta por primera vez, en Roma, el documental "Mario Benedetti y otras sorpresas", escrito y dirigido por Alessandra Mosca, y protagonizado por el mismo Benedetti.
En 2005 se presenta el libro de poesías Adioses y bienvenidas y se le otorga el XIX Premio Internacional Menéndez Pelayo, otorgado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.
Publica Canciones del que no canta en 2006.
Al fallecer su esposa, Luz López, el 13 de abril de 2006, se traslada definitivamente a su residencia en Montevideo.
En 2007, en la Universidad de la República, en Montevideo, Benedetti recibe la orden "Francisco de Miranda, en su Primera Clase", la más alta distinción que otorga el gobierno uruguayo por el aporte a la ciencia, la educación y al progreso de los pueblos.
En 2008 publica el libro de poesía Testigo de uno mismo.
Falleció el día Domingo 17 de Mayo, a los 88 años de edad, a mitad de la paz del sueño, estando en casa, en Uruguay, tras haber sufrido de problemas gastrointestinales en sus último 12 meses.
Mario Benedetti publicó más de 80 libros, de los cuales alrededor de 36 son de poesía, y ha sido traducido a 20 idiomas.

Antonio Cisneros Campoy (Perú, 1942)

"En estos tiempos malos bastará
con una mula vieja
y un ánfora de palo
brillante y negra..."

4

Hemos sepultado
en la distancia
el viaje
de las aves
hacia el puerto.
Ahora
sólo pienso
en los
ferrocarriles
surtos en la noche.
Papá,
no mires el
mar,
la espuma trae
en sus brazos
hombres
y pescadores hombres
muertos
en el tiempo.
No me busques,
el mar
sólo golpea
tu silencio.


(De Destierro, 1961)



Canción de negra

Lava que lava en el río.
Por dos reales tuve un amo.

De mi señor el obispo,
lava que lava el rosario.

Manchado tiene el anillo,
tiene el sombrero manchado.

Lava que lava, y el río
crecido va con mi llanto.


Canción de negro

Alta torre del velero,

entre sus patas de palo
nos amarró un marinero,

y mis hijos amarrados,
de penas se me murieron.

Alta torre del velero

¡te rompan los temporales
para enterrarme con ellos!

(De Comentarios Reales, 1964)



Dos soledades

I / Hampton Court


Y en este patio, solo como un hongo, adónde he de mirar.
Los animales de piedra tienen los ojos abiertos sobre la presa
enemiga
-ciudades puntiagudas y católicas ya hundidas en el río-
hace cien lustros
se aprestan a ese ataque. Ni me ven ni me sienten.
A mediados del siglo XIX los últimos veleros descargaron
el grano,
ebrios están los marinos y no pueden oírme
-las quillas de los barcos se pudren en la arena.
Nada se agita. Ni siquiera las almas de los muertos
-número considerable bajo el hacha, el dolor de costado,
la diarrea.
Enrique el Ocho, Tomás Moro, sus siervos y mujeres son el
aire quieto entre las arcadas y las torres, en el fondo
de un pozo sellado.
Y todo es testimonio de inocencia.
Por las diez mil ventanas de los muros se escapan el león y
el unicornio.
El Támesis cambia su viaje del Oeste al Oriente. Y anochece.

(De Canto ceremonial contra un oso hormiguero, 1968)


Café en Martirok Utja
(a Frigyes Todero)

Hay una lámpara floreada sobre el piano
y una estufa de fierro.
Bebes el vino junto a la única ventana:
un autobús azul y plata cada cinco minutos.
Pides el cenicero a la muchacha
(alta flor de los campos ven a mí).
La luz del otoño es en tu vaso
un reino de pájaros dorados.

Pero pronto anochece.
Los autobuses no son azul y plata,
el cenicero es una rata muerta,
el vaso está vacío.
La muchacha partió cuando encendieron
la lámpara floreada y tú mirabas
la lámpara floreada.
Puedes pedir otra jarra de vino,
pero esta noche
no esperes a los dioses en tu mesa.

(De El libro de Dios y de los Húngaros, 1978)


Taberna

En las tinieblas los cuerpos envejecen
sin que nadie repare en el escándalo

Un rostro amable y terso se confunde
con los belfos que van hacia la muerte.

Por eso somos hijos de la noche
a la puerta del templo. Un lamparín

es tabién el anuncio de reposo
para los cazadores extenuados.

Una taberna, por ejemplo, es en la noche
el frontispicio de las maravillas.

O al menos una luz en las colinas
donde rondan los perros salvajes.

Nadie teme a la muerte adormecido
en su mesa de palo y sin embargo

entre los altos vasos apacibles
se enfría el corazón con la insolencia

(y el encanto tal vez) de un tigre adulto
en la plaza del pueblo a pleno día.

Ninguna confidencia en verdad nos degüella.
Ni la risa recuerda a un jabalí

de pelambre dorada y fino precio.
El páncreas es un campo de ciruelas.

Los diablos apagan la linterna.
Aguardan (como suelen) donde cesa la luz.

(De Las inmensas preguntas celestes, 1992)


Asunción de la Virgen

Y ya no sé por qué, en medio del camino de
la vida (entre la selva oscura) me dije es
mara villa (sin mucha convicción) tener una
vejez sabia y serena repleta de gaviotas
como un campo de sal. Una luz de bengala
en el jardín la noche de año nuevo. No lo sé.
Cómo me gustaría, si no es mucho pedir,
reposar en la playa, sin mayores apremios
financieros y con buena salud. Igual que un
viejo serafín tendido en un garito o apenas
recostado contra un jacarandá. Así me dije
( sin mucha convicción) y recordé que no
sabemos nada de tu edad pasados los
sesenta. Tan sólo que te fuiste en cuerpo y
alma al reino de los cielos. Muerto tu hijo
Jesús, la historia dejó de registrarte. La
gárgola, que todo lo devora, te cobra media
entrada en los teatros y te concede algunos
privilegios en el bar.

(De Un crucero a las islas Galápagos (Nuevos cantos Marianos), 2005)


Tercer movimiento (Affettuosso)


Para hacer el amor
debe evitarse un sol muy fuerte sobre los ojos de la muchacha
tampoco es buena la sombra si el lomo del amante se achicharra
para hacer el amor.
Los pastos húmedos son mejores que los pastos amarillos
pero la arena gruesa es mejor todavía.
Ni junto a las colinas porque el suelo es rocoso ni cerca
de las aguas.
Poco reino es la cama para este buen amor.
Limpios los cuerpos han de ser como una gran pradera:
que ningún valle o monte quede oculto y los amantes
podrán holgarse en todos sus caminos.
La oscuridad no guarda el buen amor.
El cielo debe ser azul y amable, limpio y redondo como un techo
y entonces
la muchacha no vera el Dedo de Dios.
Los cuerpos discretos pero nunca en reposo,
los pulmones abiertos,
las frases cortas.
Es difícil hacer el amor pero se aprende.

(De Agua que no has de beber, 1971)


Antonio Cisneros Campoy (Lima, Perú, 1942)

Nació en Lima el 27 de diciembre de 1942 y estudió en las universidades Católica y de San Marcos; se doctoró en letras en 1974. Hizo sus estudios de posgrado en Gran Bretaña y ejerció posteriormente la cátedra en las universidades de Huamanga y San Marcos en Perú, y en la Universidad de Budapest, Berkeley, Berlín y Virginia, fuera de su país. Simultáneamente ha desarrollado una ardua labor periodística, habiendo dirigido varias revistas y suplementos, entre ellos, El caballo rojo, 30 días y El búho.
Ha publicado once libros de poesía: Destierro (1961), David (1962), Comentarios reales (1964), Canto ceremonial contra un oso hormiguero (1968), Agua que no has de beber (1971), Como higuera en un campo de golf (1972), El libro de Dios y de los húngaros (1978), Crónica del Niño Jesús de Chilca (1981), Monólogo de la casta Susana (1986), Por la noche los gatos (1988), Material de lectura (1989), Propios como ajenos (1989), Postales para Lima (1991), Las inmensas preguntas celestes (1992) y Un crucero a las islas Galápagos (nuevos cantos marianos) (2005). En 1996 se publicó un volumen con su obra escrita hasta ese momento: Poesía reunida. Entre sus obras en prosa encontramos: El arte de envolver pescado (1990) y El libro del buen salvaje (1995).
En 1978 fue becario de la Fundación Guggenheim de Nueva York. En 1965 ganó el Premio Nacional de Poesía del Perú José Santos Chocano. En 1968 ganó el concurso de poesía Casa de Las Américas de Cuba. Además ha ganado el Premio Rubén Darío (México, 1981), el premio Parra del Riego (Montevideo, 1990), el premio Gabriela Mistral, otorgado por la Organización de Estados Americanos (2000), y el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso (Chile, 2004).
Ha sido distinguido con el grado de Caballero de la Orden de la Artes y las Letras de la República Francesa (2004).
Sus obras han sido publicadas en inglés, francés, alemán, holandés y húngaro, y gran número de sus poemas han sido traducidos al italiano, portugués, sueco, danés, finlandés, rumano, turco, griego, japonés, serbio, chino y ruso.

jueves, 23 de abril de 2009


"...el azar era simple
como entrar en tus ojos
dejame entrar..."


Amor de tarde

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.

Intimidad

Soñamos juntos
juntos despertamos
el tiempo hace o deshace
mientras tanto

no le importan tu sueño
ni mi sueño
somos torpes
o demasiado cautos

pensamos que no cae
esa gaviota
creemos que es eterno
este conjuro
que la batalla es nuestra
o de ninguno

juntos vivimos
sucumbimos juntos
pero esa destrucción
es una broma
un detalle una ráfaga

un vestigio
y un abrirse y cerrarse
el paraíso

ya nuestra intimidad
es tan inmensa
que la muerte la esconde
en su vacío

quiero que me relates
el duelo que te callas

por mi parte te ofrezco
mi última confianza

estás sola
estoy solo
pero a veces
puede la soledad
ser
una llama.

Testamento de miércoles

Aclaro que éste no es un testamento
de esos que se usan como colofón de vida
es un testamento mucho más sencillo
tan solo para el fin de la jornada

o sea que lego para mañana jueves
las preocupaciones que me legara el martes
levemente alteradas por dos digestiones
las usuales noticias del cono sur
y la nube de mosquitos casi vampiros

lego mis catorce estornudos del mediodía
una carta a mi mujer en la que falta la posdata
el final de una novela que a duras penas leo
las siete sonrisas de cinco muchachas
ya que hubo una que me brindó tres
y el ceño fruncido de un señor
que no conozco ni aspiro a conocer

lego un colorido ajedrez moscovita
una computadora japonesa sin pilas
y la buena radio en que está sonando
el español grisáceo de la bibicí
ah la olivetti y el cepillo de dientes
no los lego porsiaca
lego tropos y metáforas de uso privado
que modestamente acuñe en la tarde
por ejemplo el astillero en que reparo mis sueños
el pájaro aleatorio que surge del crepúsculo
la cortina de lluvia que miro y no descorro
lego un remordimiento porque es aleccionante
y un poco de tristeza por que es inevitable
también mi soledad con la ilusión
de que el jueves resuelva no admitirla
y me sancione con presencias varias

lego los crujidos de mis viejas bisagras
también una tajada de mi sombra
no toda por que un hombre sin su sombra
no merece el respeto de la gente

lego el pescuezo recién lavado
como para un jueves de guillotina
una maceta con hierbabuena
y otra con un bionato que me hastía
ya que esta cargante convolvulácea
me está invadiendo el cuarto con sus hojas

lego los suburbios de una idea
un tríptico de espejos que me agrade
el mar allá al alcance de la mano
mis cóleras por orden alfabético
y un breve y curioso estado de ánimo
que todavía no se si es inocencia
o estupidez malsana
o alegría

sólo ahora lo advierto
en paredes y anaqueles y venas
en glándulas y techos y optimismos
me quedan tantas cosas por legar
que mejor las incluyo
en otro testamento
digamos el del viernes

Mucho más grave

Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyo
y eso en verdad no es nada extraordinario
vos lo sabés tan objetivamente como yo

sin embargo hay algo que quisiera aclararte
cuando digo todas las parcelas
no me refiero sólo a esto de ahora
a esto de esperarte y aleluya encontrarte
y carajo perderte
y volverte a encontrar
y ojalá nada más

no me refiero sólo a que de pronto digas
voy a llorar
y yo con un discreto nudo en la garganta
bueno llorá
y que un lindo aguacero invisible nos ampare
y quizá por eso salga enseguida el sol

ni me refiero sólo a que día tras día
aumente el stock de nuestras pequeñas
y decisivas complicidades
o que yo pueda o creerme que puedo
convertir mis reveses en victorias
o me hagas el tierno regalo
de tu más reciente desesperación

no
la cosa es muchísimo más grave

cuando digo todas las parcelas
quiero decir que además de ese dulce cataclismo
también estás reescribiendo mi infancia
esa edad en que uno dice cosas adultas y solemnes
y los solemnes adultos las celebran
y vos en cambio sabés que eso no sirve
quiero decir que estás rearmando mi adolescencia
ese tiempo en que fui un viejo cargado de recelos
y vos sabés en cambio extraer de ese páramo
mi germen de alegría y regarlo mirándolo

quiero decir que estás sacudiendo mi juventud
ese cántaro que nadie tomó nunca en sus manos
esa sombra que nadie arrimó a su sombra
y vos en cambio sabés estremecerla
hasta que empiecen a caer las hojas secas
y quede el armazón de mi verdad sin proezas

quiero decir que estás abrazando mi madurez
esta mezcla de estupor y experiencia
este extraño confín de angustia y nieve
esta bujía que ilumina la muerte
este precipicio de la pobre vida

como ves es más grave
muchísimo más grave
porque con estas o con otras palabras
quiero decir que no sos tan sólo
la querida muchacha que sos
sino también las espléndidas
o cautelosas mujeres
que quise o quiero

porque gracias a vos he descubierto
(dirás que ya era hora
y con razón)
que el amor es una bahía linda y generosa
que se ilumina y se oscurece
según venga la vida

una bahía donde los barcos
llegan y se van
llegan con pájaros y augurios
y se van con sirenas y nubarrones
una bahía linda y generosa
donde los barcos llegan
y se van

pero vos
por favor
no te vayas.

Mass media


De los medios de comunicación
en este mundo tan codificado
con internet y otras navegaciones
yo sigo prefiriendo
el viejo beso artesanal
que desde siempre comunica tanto

Lovers go home

Ahora que empecé el dia
volviendo a tu mirada
y me encontraste bien
y te encontré más linda
ahora que por fin
está bastante claro
dónde estás y dónde
estoy
sé por primera vez
que tendré fuerzas
para construir contigo
una amistad tan piola
que del vecino
territorio del amor
ese desesperado
empezarán a mirarnos
con envidia
y acabarán organizando
excursiones
para venir a preguntarnos
cómo hicimos.

Mario Benedetti Farugia (Paso de los toros, Uruguay, 1920)

Mario Orlando Benedetti Farugia nace el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, Tacuarembó, Uruguay. Hijo de Brenno Benedetti y Matilde Farugia. Cursa sus estudios primarios en el Colegio Alemán de Montevideo, en donde reside desde los 4 años de edad. En 1934 ingresa en la Escuela Raumsólica de Logosofía. Su educación secundaria la realiza en condición de alumno libre en el Liceo Miranda, allá por el año 1935, debido a problemas económicos familiares, los cuales lo obligan a trabajar desde muy corta edad en un negocio de venta de repuestos para automóviles. Se traslada a Buenos Aires en 1938 pero entre 1941 y 1942 regresa a Montevideo. En 1945 se integra a la redacción del semanario Marcha donde se forma como periodista. Se mantendrá en esta labor hasta 1974, año en que el gobierno de facto del ex presidente constitucional Juan María Bordaberry clausura el semanario.

En 1946 se casa con Luz López Alegre. Dos años después se hace cargo de la dirección de la revista literaria Marginalia y publica, en 1948, un libro de ensayos al que titula Peripecia y novela.
En 1949 participa en la revista literaria Número y publica su primer libro de cuentos: Esta mañana. Al año siguiente publica su primer libro de poesía, La víspera indeleble.

En 1950 publica Sólo mientras tanto (poesía), editado por la revista Número, la cual se hace cargo también, al año siguiente, de las ediciones de Marcel Proust y otros ensayos y de El último viaje y otros cuentos. Ambas obras quedarán posteriormente integradas a otros títulos.
En 1952 participa activamente en el movimiento contra el Tratado Militar con los Estados Unidos. En 1953 publica Quién de nosotros, su primera novela. En 1954 toma la dirección de la revista Marcha, y como corresponsal de ésta y de El Diario, recorrerá nueve países de Europa en 1957. El año anterior, 1956, había publicado el libro Poemas de la Oficina.
En 1959 aparece su volumen de Cuentos montevideanos. Este mismo año reside por cinco meses en Estados Unidos.
Publica posteriormente La Tregua, novela traducida a trece idiomas y llevada después a las pantallas y al escenario. Publica además un ensayo titulado El país de la cola de paja. Su siguiente libro de poesía, en 1963, será Inventario Uno, después Poesía 1950-1958 y Poesía de hoy por hoy.
En 1965 publica la novela Gracias por el fuego.

Viaja a La Habana en 1966 y reside por un año en París. Vuelve a Cuba al año siguiente como jurado del concurso Casa de las Américas. Participa en varios encuentros y certámenes en calidad de jurado o invitado de honor. En 1968 asume como miembro del Consejo de Dirección de Casa de las Américas.

Funda y dirige el Centro de Investigaciones literarias de Casa de las Américas. En 1969 viaja a Argel, invitado al Primer Festival Cultural Panafricano.

En 1972 publica Los poemas comunicantes y en 1973, a raíz del golpe militar se exilia a Buenos Aires. En 1976 vuelve a Cuba, esta vez como exiliado, y se reincorpora al Consejo de Dirección de Casa de las Américas.
En 1977 publica un nuevo libro de poesías: La casa y el ladrillo y en 1979 publica Cotidianas. En 1980 se traslada a Palma de Mallorca e inicia la redacción de su novela Primavera con una esquina rota, por la cual recibirá, en Bruselas, 1987, el Premio Llama de oro, otorgado por Amnistía Internacional.
Un nuevo libro de poemas, Viento del exilio, ve la luz en 1981 y en 1982 el Consejo de Estado de Cuba le concede la Orden Félix Varela. Al año siguiente traslada su residencia a Madrid, para repatriarse en 1985 tras la restauración de la democracia en su país. Toma la decisión de residir alternadamente entre Montevideo y Madrid. Un nuevo libro de poemas en 1986: Preguntas al azar, y recibe el Premio Jristo Botev de Bulgaria, por obra poética y ensayística.
En 1988 publica su libro de poemas Yesterday y mañana.
En 1991 publica el libro de poemas Las soledades de Babel y en 1994, en Madrid, se publica Inventario 2 (1985-1994), recopilación de su obra poética.

Recibe el Premio Morosoli de Plata de Literatura, entregado por la Fundación Lolita Rubial, Uruguay, en 1996, y ese mismo año, junto a otros cincuenta escritores, es distinguido por el Estado de Chile con la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral. En 1997 es investido con el título Doctor honoris causa por la Universidad de Alicante y por la Universidad de Valladolid en España, y por la Universidad de la Habana en Cuba.

En 1999 recibe el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, a la vez que la Fundación Cultural y Científica Iberoamericana José Martí le concede I Premio Iberoamericano José Martí.

En 2003 publica Inventario tres.

En 2004 le conceden el Premio Etnosur y ese mismo año se presenta por primera vez, en Roma, el documental "Mario Benedetti y otras sorpresas", escrito y dirigido por Alessandra Mosca, y protagonizado por el mismo Benedetti.

En 2005 se presenta el libro de poesías Adioses y bienvenidas y se le otorga el XIX Premio Internacional Menéndez Pelayo, otorgado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

Publica Canciones del que no canta en 2006.

Al fallecer su esposa, Luz López, el 13 de abril de 2006, se traslada definitivamente a su residencia en Montevideo.

En 2007, en la Universidad de la República, en Montevideo, Benedetti recibe la orden "Francisco de Miranda, en su Primera Clase", la más alta distinción que otorga el gobierno uruguayo por el aporte a la ciencia, la educación y al progreso de los pueblos.

En 2008 publica el libro de poesía Testigo de uno mismo.

Mario Benedetti ha publicado más de 80 libros, de los cuales, 36 son de poesía, y ha sido traducido a 20 idiomas.

lunes, 13 de abril de 2009

Marosa Di Giorgio (Uruguay, 1932 - 2004)

"Árbol de magnolias,
te conocí el día primero de mi infancia..."

A VECES, EN EL TRECHO DE HUERTA


A veces, en el trecho de huerta que va desde el hogar
a la alcoba, se me aparecían los ángeles.
Alguno, quedaba allí de pie, en el aire, como un gallo
blanco -oh, su alarido-, como una llamarada de azucenas
blancas como la nieve o color rosa.
A veces, por los senderos de la huerta, algún ángel me
seguía casi rozándome; su sonrisa y su traje, cotidianos;
se parecía a algún pariente, a algún vecino (pero, aquel
plumaje gris, siniestro, cayéndole por la espalda
hasta los suelos...). Otros eran como mariposas negras
pintadas a la lámpara, a los techos, hasta que un día
se daban vuelta y les ardía el envés del ala, el pelo,
un número increíble.
Otros eran diminutos como moscas y violetas e iban
todo el día de aquí para allá y ésos no nos infundían miedo,
hasta les dejábamos un vasito de miel en el altar.


(De Historial de las violetas, 1965)



POEMA X

Este melón es una rosa,
este perfuma como una rosa,
adentro debe tener un ángel
con el corazón y la cintura siempre en llamas.
Este es un santo,
vuelve de oro y de perfume
todo lo que toca;
posee todas las virtudes, ningún defecto,
yo le rezo,
después lo voy a festejar en un poema.
ahora, sólo digo lo que él es:
un relámpago,
un perfume,
el hijo varón de las rosas.



(De Magnolia, 1965)



YENDO POR AQUEL CAMPO

Yendo por aquel campo, aparecían, de pronto, esas extrañas
cosas. Las llamaban por allí, virtudes o espíritus. Pero, en
verdad eran la producción de seres tristes, casi inmóviles,
que nunca se salían de su lugar.
Estancias al parecer, del otro mundo, y casi eternas,
porque el viento y la lluvia las lavaban y abrillantaban, cada
vez más. Era de ver aquellas nieves, aquellas cremas,
aquellos hongos purísimos... Esos rocíos, esos huevos,
esos espejos.
Escultura, o pintura, o escritura, nunca vista, pero, fácilmente
descifrable.
Al entreleerla, venía todo el ayer, y se hacía evidente
el porvenir.
Los poetas mayores están allá, donde yo digo.


(De Clavel y tenebrario, 1979)



HABÍA NACIDO CON ZAPATOS

Había nacido con zapatos. Rojos, finos, de taco alto,
que fueron la desesperación de todos los que vivimos juntos
en aquel tiempo.
Y en la cara tenía varias dentaduras, y lentes celestes como
el fuego.
Al pasar, por la tarde, parecía el ángel de la devoración con
pie punzó.
Mas, en realidad, amó la luz solar. Comía guindas, llevándose
una a cada boca.
Y sentía temor y amor hacia el Maestro Tigre que llegaba
en la noche a buscar doncellas.
Y nunca la eligió.


(De La liebre de marzo, 1981)



LOS LEONES RONDABAN LA CASA

Los leones rondaban la casa.
Los leones siempre rondaron.
Siempre se dijo que los leones rondaron siempre.
Parecían salir de los paraísos y el rosal.
Los leones eran sucios y dorados.
Ellos eran muy bellos.
Los ojos como perlas. Y un broche brillante en el pecho
entre aquel pelo áureo.
Los leones entraron a la casa.
Corrimos a esconder los floreros de sal, de azúcar, el cometa
Halley, las queridísimas sábanas nevadas, la
colección
estampillas. Y a traer los sudarios.
Los leones eran al mismo tiempo, presentes e invisibles, al
mismo tiempo, visibles e invisibles.
Se oía el rumor de la leche que robaban, el clamor de la miel
y la carne que cortaban.
Llevaron hacia afuera a la abuela oscura, la que tenía una
guía de rositas alrededor del corazón.
Y la comieron fríamente. Como en un simulacro.
Y -como si hubiese sido un simulacro!- ella tornó a la
casa y dijo: -Los leones rondaron siempre. Están delante
de los paraísos y el rosal. Dijo: -Los leones están acá.


(De Mesa de esmeralda, 1985)



ÁRBOL DE MAGNOLIAS

Árbol de magnolias,
te conocí el día primero de mi infancia,
a lo lejos te confundes con la abuela, de cerca, eres el aparador
de donde ella sacaba el almíbar y las tazas.
De ti bajaron los ladrones;
Melchor, Gaspar y Baltasar;
de ti bajaban los pastores y los gatos;
los pastores, enamorados como gatos,
los gatos, serios como hombres, con sus bigotes y sus ojos de enamorados
Esclava negra sosteniendo criaturitas, inmóviles, nacaradas.
Virgen María de velo negro,
de velo blanco, allá en el patio.
Eres la abuela, eres mamá, eres Marosa, todo eres, con tu
eterna
juventud, tu vejez eterna,
niña de Comunión, niña de novia,
niña de muerte.
De ti sacaban las estrellas como tazas,
las tazas como estrellas.
Estuvo oculto en tus ramos el Libro del Destino.
Te has quedado lejos, te has ido lejos.
Pero, voy retrocediendo hacia ti,voy avanzando hacia ti.
Te veré en el cielo.
No puede ser la eternidad sin ti.


(De Los papeles salvajes, 1991)



MI ALMA ES UN VAMPIRO

Mi alma es un vampiro grueso, granate, aterciopelado. Se
alimenta de muchas especies y de sólo una. Las busca en la
noche, la encuentra, y se la bebe, gota a gota, rubí por rubí.
Mi alma tiene miedo y tiene audacia. Es una muñeca grande,
con rizos, vestido celeste.
Un picaflor le trabaja el sexo.
Ella brama y llora.
Y el pájaro no se detiene.

(De Obra completa, 2005)



MISAL DE LA VIRGEN

-Usted nunca tuvo hijos.
-No. Aunque, un día, cuando era chica, surgieron de mí, de mi pelvis, tres
lagartos. En cartílago grueso y anillado. Tres.
-Eh.
-Sí. Iban por la hierba. Al parecer tenían ojos, pero no pude saberlo. Se
hundieron en el piso.
-Oh.
-Pero antes oí un alarido, como si dijesen: ¡Mamá! ¡Ay, madre! ¡Ay!
-Oh.
-No volvieron nunca. En el momento de la parición, salían de mis pechos (del
izquierdo y del derecho), una gotita de sangre y una gotita de leche.
-...!
Y ella quedó impasible. Y aunque era completamente blanca, pareció lo que
siempre había parecido:
Una princesa india, abajo de su anacahuita.
(De Obra completa, 2005)



Marosa Di Giorgio Medici (Salto, Uruguay, 1932 - Montevideo, 2004)

Nace en Salto, Uruguay en 1932, en la localidad de San Antonio, zona agraria en que se habían establecido inmigrantes italianos que se dedicaban al cultivo de sus tierras. La familia de Marosa era de origen toscano. Su infancia transcurre por tanto en un ambiente familiar y pacífico. Marosa gustaba de la quietud de su entorno y se deslumbra por la naturaleza que la rodea. En su adolescencia se traslada a una zona más céntrica de Salto, donde realiza su educación secundaria y posteriormente su estudio de arte escénico, que, aún siendo una de sus pasiones, no logrará desarrollar. Empieza a escribir antes de terminar su instrucción escolar y lanza sus primeras publicaciones en revistas locales, a los 17 años. Ya mostraba también sus peculiares formas en su vestido, sus opiniones, sus actitudes, siempre muy original y hasta extravagante. Gustaba de alhajar su figura con adornos llamativos y maquillaje exuberante.
Tempranamente comenzó a rodearse de artistas y escritores, con los cuales compartía largas veladas artísticas. A pesar de todo, siempre asomaba la timidez en el centro de su llamativa apariencia.
En 1954 publica su primer libro, Poemas, al que siguieron Humo, Druida, Historial de las violetas, Magnolia, La guerra de los huertos, Está en llamas el jardín natal, Los papeles salvajes, Gladiolos de luz de luna, todas ellas fueron objeto de gran aceptación y buenos comentarios, tanto en su país, como en el extranjero. Su estilo muy personal, su sensibilidad, su facilidad para jugar con la prosa y hacerla poesía. Utiliza el universo que la rodea y lo plasma maravillosamente, según su especial percepción. Por esta razón la obra de Di Giorgio se asocia frecuentemente al surrealismo, ya que el juego onírico le otorga a su obra una preponderancia de lo irracional sobre lo estrictamente regido por la razón. Marosa, sin embargo, no cae en el caos del inconsciente.
En 1978 se traslada a Montevideo y posteriormente visita Europa, Estados Unidos, Israel, Argentina y Chile.
Publicó después Clavel y tenebrario, La liebre de marzo, Mesa de esmeralda, La falena, y Membrillo de Lusana.
Realizaba recitales de sus propias obras en los que se presentaba descalza, vestida de negro y con flores apretadas contra el pecho, generalmente de color rojo, saciando de alguna forma su gran anhelo actoral.
En 1993 publica Misales, libro de relatos eróticos (de hecho, tal es el subtítulo del libro: “Relatos eróticos”), en el cual, la sensualidad desborda todo lo ya insinuado en sus anteriores publicaciones. Marosa considerará, en alguna de sus expresiones, que “la escritura es una forma de vivir el sexo”.
Las últimas obras de Di Giorgio serían Camino de las pedrerías, Rosa mística, Flor de lis, y la novela Reina Amelia.
Marosa nunca se casó y no tuvo hijos. Siempre lejana, casi inabordable, por lo menos en la apariencia. Quienes la conocieron opinan de ella, más bien como una persona cálida, afable.
Di Giorgio fue acreedore de la Beca Fullbright, y en 2001 gana el primer premio del Festival Internacional de Poesía de Medellín.
Fallece el 17 de agosto de 2004, en Montevideo. Fue enterrada en Salto, su tierra natal.

lunes, 6 de abril de 2009

Juan Gelman (Argentina, 1930)


"Se acabará la eternidad y el poema
buscará todavía su
tripulación y lo
que no pudo nombrar, tan lejos"

(Fragmento de un poema de Mundar, leído recientemente por Gelman en el Instituto Cervantes de Nueva Dehli)



Carta abierta, I


hablarte o deshablarte/dolor mío/
manera de tenerte/destenerte/
pasión que muda su castigo como
hijo que vuela por quietudes/por
arrobamientos/voces/sequedades/
levantamientos de la ser/paredes
donde tu rostro suave de pavor
estalla de furor/a dioses/alma
que me penás el mientras/la dulcísima
recordación donde se aplaca el siendo/
la todo/la trabajo/alma de mí/
hijito que el otoño desprendió
de sus pañales de conciencia como
dando gritos de vos/hijo o temblor/
como trato con nadie sino estar
solo de vos/cieguísimo/vendido
a tu soledadera donde nunca
me cansaría de desesperarte/
aire hermoso/agüitas de tu mirar/
campos de tu escondida musicanta
como desapenando la verdad
del acabar temprano/rostro o noche
donde brillás astrísimo de vos/
hijo que hijé contra la lloradera/
pedazo que la tierna embraveció/
amigo de mi vez/miedara mucho
el no avisado de tu fuerza/amor
derramadísimo como mi propio
volar de vos a vos/sangre de mí
que desataron perros de la contra
besar con besos de la boca/o
cielo que abrís hijando tu morida


(De Si dulcemente)




Confianzas

se sienta a la mesa y escribe
«con este poema no tomarás el poder» dice
«con estos versos no harás la Revolución» dice
«ni con miles de versos harás la Revolución» dice

y más: esos versos no han de servirle para
que peones maestros hacheros vivan mejor
coman mejor o él mismo coma viva mejor
ni para enamorar a una le servirán

no ganará plata con ellos
no entrará al cine gratis con ellos
no le darán ropa por ellos
no conseguirá tabaco o vino por ellos

ni papagayos ni bufandas ni barcos
ni toros ni paraguas conseguirá por ellos
si por ellos fuera la lluvia lo mojará
no alcanzará perdón o gracia por ellos

«con este poema no tomarás el poder» dice
«con estos versos no harás la Revolución» dice
«ni con miles de versos harás la Revolución» dice
se sienta a la mesa y escribe



(De Relaciones)



XV

tu boz sta escura
di bezus qui a mi no dieras/
di bezus, qui a mí no das/
la nochi es polvu des ixiliu/

tus bezus inculgan
lunas qui yelan mi caminu/y
timblu
dibaxu dil sol/

XIV

tu voz está oscura
de besos que no me diste/
de besos que no me das/
la noche es polvo de este exilio/

tus besos cuelgan lunas
que hielan mi camino/y
tiemblo
debajo del sol/



(De Dibaxu)



El estornino

averaver/locura/cámbiese
en estornino de verano/hay/
desiertos que preguntan cómo
la suerte huye del humano.
Bajo el puente de piedra/
cómplices sin querer
hierven en sangre cada día/escriben ay en la libreta
de la frente de adentro/se arrancan
fiebres en un rincón.
Estornino de cielo hinchado
por sisimulos/
furias que no se van/
caballo fijo/
en una pampa ciega.



(De Mundar)




Juan Gelman Burichson (Buenos Aires, 1930)

Nace en Buenos Aires, el 3 de Mayo de 1930, hijo de inmigrantes ucranianos, su padre, José, trabajador ferroviario; su madre, Paulina Burichson, hija de un rabino. Dos hermanos, Boris y Teodora, ambos mayores que Juan. Publica su primer poema a los 11 años de edad en la revista Rojo y negro. Estudia en el Colegio nacional de Buenos Aires. En 1948 inicia estudios universitarios de Química, los cuales abandona para dedicarse a la poesía. En el intertanto realiza diversos trabajos temporales hasta lograr ejercer el periodismo. Entre 1954 y 1955, junto con compañeros más o menos próximos a la juventud comunista, crea el grupo de poesía "El pan duro".
En 1956, edita Violín y otras cuestiones, el primer libro de Juan Gelman.
Entre 1959 y 1962, publica los libros El juego en el que andamos, Velorio del solo y Gotán.
En 1963, por asuntos políticos relacionados con su pertenencia al partido comunista argentino, es encarcelado. En esas circunstancias se edita la antología El pan duro, cuyo prólogo se le dedica, junto a José Luis Mangieri y Navalesi.
En 1964 se aleja del partido comunista, a pesar de lo cual es perseguido los años sucesivos y amenazado por grupos anticomunistas. En 1969 publica Traducciones III.Los poemas de Sidney West, que en realidad es la continuación de los poemas Traducciones I y Traducciones II, incluidos en su libro anterior, Cólera buey (1964). En 1971 publica Fábulas. En 1975 debe abandonar Argentina y es exiliado a Roma, donde inicia su trabajo en la Inter Press Service.
En agosto de 1976, en plena dictadura militar argentina, parte de su familia (2 hijos y una nuera), sufren persecución y secuestro, siendo considerados posteriormente detenidos desaparecidos. Sólo su hija, Nora Eva, aparecerá viva más tarde. A partir de entonces irá cambiando de residencia entre Roma, Madrid, Managua, París, Nueva York y México.
Entre 1977 y 1980 vive una agitada vida política, siendo amenazado de muerte por facciones políticas a las que antes había pertenecido.
Publica en 1980 Hechos, Relaciones y Si dulcemente, en 1982 Citas y comentarios y Hacia el sur. En 1983, Bajo una vida ajena. A pesar de asumir el poder Alfonsín, debido a ciertos problemas judiciales, se ve impedido de regresar a Argentina.
En 1985 publica La junta luz, y en 1986 Interrupciones I. En 1986 publica también Com/posiciones. Regresa a la Argentina en junio de 1988, luego de trece años de proscripción y persecución judicial. Este mismo año publica Interrupciones II y Anunciaciones. Vuelve a marcharse, a México. En 1989 publica Carta a mi madre. El 8 de octubre el presidente Carlos Menem indulta Gelman. El poeta protesta en una nota en la revista Página/12.
En 1992 compone un libro de sonetos, algunos de los cuales se publican en medios periodísticos. En 1993, edita Salarios del impío y Antología personal. Luego en 1994 Dibaxu y en 1997 Ni el flaco perdón de Dios, en coautoría con su esposa Mara Lamadrid. En este libro reúne testimonios de hijos de detenidos-desaparecidos.
Un jurado integrado, entre otros, por Francisco Madariaga, Horacio Salas, Héctor Yánover y Joaquín Giannuzzi, le otorga el Premio Nacional de Poesía. Publica Incompletamente y el primer volumen de Prosa de prensa. El segundo volumen verá la luz en 1999. En septiembre del año 2000 se le otorga el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo. En 2005 gana el Premio de Poesía Pablo Neruda y reina Sofía de Poesía Iberoamericana y en 2007 recibe el Premio Cervantes.
Los últimos libros publicados: en el año 2000 Tantear la noche, en el 2001 Valer la pena, en el 2004, País que fue será, en el 2005 Oficio ardiente, en 2006 Miradas, y en 2007 Mundar.
Reside actualmente en México y sigue escribiendo para el periódico argentino Página/12.

viernes, 3 de abril de 2009

Henri Michaux (Bélgica 1899 - París 1984)


MUERTE DE UN PÁJARO

Tenía un color magnífico; era un Carpintero,
Le descargué mis perdigones,
Pareció titubear, luego cayó sobre una ancha hoja de palmera.
Lo tomé en mi mano. Era así: oro, negro, rojo.
Lo palpé, le desplegué las alas, lo examiné minuciosa y largamente: Estaba intacto.
Debió morir de una conmoción súbita



Bajo los efectos de la mescalina (Michaux)



HE NACIDO AGUJEREADO

Sopla un viento tremendo,
No es sino un pequeño agujero en mi pecho,
pero sopla en él un viento tremendo.
Pueblecito de Quito, tú no eres para mí.
Yo necesito odio, y envidia; ésta es mi salud.
Es una gran ciudad la que necesito.
Un gran consumo de envidia.
No es sino un pequeño agujero en mi pecho,
pero sopla en él un viento tremendo,
En el agujero hay odio (siempre), espanto también e impotencia.
Hay impotencia y el viento está cargado de ella;
fuerte como los torbellinos,
rompería una aguja de acero,
y no es más que un viento sin embargo, un vacío.
¡Caiga la maldición sobre toda la tierra, sobre toda la civilización,
sobre todos los seres en la superficie de todos los planetas, a causa de este vacío!
Un señor crítico ha dicho que yo no alimentaba odio.
Este vacío, he ahí mi respuesta.
¡Qué mal se está, ay, en mi pellejo!
Siento la necesidad de llorar sobre el pan de lujo de la dominación y del amor,
sobre el pan de gloria que está afuera.
Siento la necesidad de mirar por el cuadro de la ventana,
que está vacío como yo, que no se alimenta de nada,
Dije llorar; no, es un barreno a frío, que barrena,
barrena incansablemente,
como sobre una viga de haya en la que 200 generaciones de gusanos se hubiesen
legado esta herencia; "barrena, barrena..."
Esto ocurre a la izquierda, no digo que sea el corazón,
Digo agujero, y no digo más, es rabia y contra ella no puedo,
Tengo siete u ocho sentidos. Uno de ellos: el sentido de lo que falta.
Lo toco y lo palpo como se palpa una madera,
una madera que sería más bien una gran selva de esas que ya no se ven en Europa
desde hace mucho.
Y esto es mi vida, mi vida en medio del vacío.
Si este vacío desaparece, yo me busco, enloquezco y eso es todavía peor.
Yo me he construido sobre una columna ausente.
¿Qué habría dicho el Cristo si hubiese estado hecho de este modo?
Hay algunas de estas enfermedades que, si se las cura, no le dejan nada al hombre.
Muere pronto, era demasiado tarde.
¿Puede acaso una mujer contentarse solamente con odio?
Si es así, amadme, amadme mucho y no dejéis de decírmelo,
y que alguna de vosotras me escriba.
¿Pero qué significa este ínfimo ser?
Casi no lo había advertido,
Ni dos nalgas ni un gran corazón pueden llenar mi vacío,
Ni ojos llenos de Inglaterra y de ensueños, como suele decirse.
Ni una voz cantante que dijese completivo y calor.
Los estremecimientos encuentran en mí un frío siempre alerta.
Mi vacío es un gran glotón, gran moledor, gran aniquilador.
Mi vacío es algodón y silencio,
Silencio que todo lo detiene.
Un silencio de estrellas,
Y aunque ese agujero es profundo carece totalmente de forma.
Las palabras no lo encuentran,
chapotean a su alrededor,
Siempre he admirado a esos que por creerse revolucionarios se consideraban hermanos.
Hablaban los unos de los otros con emoción; chorreaban como sopa.
Eso no es odio, amigos míos, eso es gelatina.
El odio es siempre duro,
hiere a los demás,
pero también desgarra al hombre en su interior,
continuamente.
Es el reverso del odio,
Y no hay nada que hacer. No hay nada que hacer.

MALDITO

Dentro de seis o más meses, o tal vez mañana, estaré ciego. Es mi triste, mi triste vida
que continúa.
Los que me engendraron lo pagarán, decíame antaño. Pero hasta hoy no han pagado nada todavía. Yo, sin embargo... es preciso que entregue ahora mis ojos. Su pérdida definitiva me liberará de sufrimientos atroces. Es todo cuanto puede decirse. Una mañana mis pupilas estarán llenas de pus.
Sólo habrá tiempo de intentar inútilmente algunas pruebas con el terrible nitrato de plata, y se acabará con ellos.
Hace nueve años que mi madre me decía: "Preferiría que no hubieras nacido".




Henri Michaux (Namur, Bélgica 1899 – París 1984)

Nace en Namur, Bélgica el 24 de mayo de 1899, hijo de un abogado católico. Su etapa escolar la realiza en un colegio jesuita en Bruselas. En algún momento de su juventud se inclinó por la vida sacerdotal pero fue disuadido por su padre. Inicia estudios de medicina en la Universidad de Bruselas, esencialmente influenciado por sus padres, ante quienes nuevamente se rebela, abandonando dichos estudios en 1919. Se dedica a viajar, primero a norte y Sudamérica (Río de Janeiro y Buenos Aires), enrolándose como fogonero de una nave de la Marina mercante francesa. En viajes posteriores Michaux visita África, India y China. En 1923 inicia su actividad literaria, escribiendo para la revista Le Disque Vert. Al recibir la desaprobación de sus padres respecto a sus elecciones de vida, Michaux decide mudarse a París en este mismo año.
En París logra mantenerse con trabajos de profesor y como secretario. Inicia a su vez su obra pictórica, interesándose en artistas como Paul Klee, Max Ernst, Giorgio Chirico y Salvador Dalí. Se decide por el surrealismo.
En 1926 aparecen poesías suyas publicadas en la revista Nouvelle Revue Françoise, recibiendo algunas críticas adversas. En 1927 aparece uno de sus primeros libros ¿Quién fui?, el cual le otorga un temprano reconocimiento.
La trayectoria poética de Michaux fue, desde el principio, claramente espiritual: una vía para el conocimiento de sí mismo. Su creatividad verbal puede considerarse como un ejercicio visionario en el que las palabras, desligadas de su uso común, se emplean para transmitir más un impulso que un significado. Michaux exploró el “espacio interior” de un modo similar al de Blaise Cendrars, y su imaginación poética se vio fortalecida por una intensa observación de la realidad.
Tras un viaje a Ecuador, recoge sus impresiones en el libro Ecuador, el cual publica en 1929. En un viaje posterior, esta vez al extremo oriente, entre 1931 y 1932, recopila el material para su siguiente publicación, Un bárbaro en Asia (1933). En 1935 vuelve a Sudamérica, esta vez visitando Buenos Aires, para una reunión del PEN Club International y luego Montevideo, donde se enamora de la poetisa Susana Soca. Publicará en 1936, su primer libro ilustrado: Entre centre et abscence. En 1937 expone por primera vez sus cuadros en París. Este mismo año se convierte en redactor en jefe de la revista Hermes, que se publica en Bruselas.
Entre otras obras publicó varios libros de viajes imaginarios (Voyage en Grande Garabagne, en 1936; Au pays de la magie, en 1941, e Ici, Poddema (1946), compilados en un solo volumen en Ailleurs, 1948); relatos de sus experiencias con la mescalina (Misérable miracle - Milagros Miserables- en 1956, El infinito turbulento en 1957, Paz en los quebrantes, 1959, Connaissance par les gouffres – Conocimiento en el abismo - en 1961, Las grandes pruebas del espíritu en 1966), y recopilaciones de aforismos y reflexiones (Passages,en 1950; Poteaux d'angle, en 1971.
Su más famoso libro fue Un certain Plume – Un cierto Plume – (1930), en el cual el protagonista es el alter ego de Michaux, representando una suerte de antihéroe que se enfrenta al mundo en tragicómicas aventuras. Este mismo personaje aparece en un par más de libros publicado por Michaux.
A partir de 1950 deja de lado la actividad literaria para dedicarse a la pintura. De hecho, aficionándose al uso de la mescalina, plasmará sus efectos en sus trabajos posteriores.
Se nacionaliza francés en 1954.
En 1960 incursiona en el cine mediante una película relacionada con sus experiencias con el uso de la mescalina. En 1965, el Museo de Arte Moderno de París, realiza una retrospectiva de su obra plástica.
Muere en París, el 17 de octubre de 1984.

jueves, 2 de abril de 2009

Manuel Scorza (Perú 1928 - España 1983)

Manuel Scorza (Lima, 1928 - Madrid, 1983)





AMÉRICA, NO PUEDO ESCRIBIR TU NOMBRE SIN MORIRME

América,
no puedo escribir tu nombre sin morirme.
Aunque aprendí de niño,
no me salen derechos los renglones;
a cada sílaba tropiezo con cadáveres,
detrás de cada letra encuentro un hombre ardiendo,
y no puedo ni cerrar la a
porque alguien grita como si se quedara dentro.

Vengo del Odio,
vengo del salto mortal de los balazos;
está mi corazón sudando pumas:
sólo oigo el zumbido de la pena.

Yo atravesé negras gargantas,
crucé calles de pobreza,
América, te conozco,
yo mismo tendí la cama
donde expiró mi vida vacía.

Yo tenía dieciocho años
yo vivía
en un pueblo pequeño,
oyendo el diálogo de musgo de las tardes,
pero pasó mi patria cojeando,
los ahogados empezaron a pedir más agua,
salían de mi boca escarabajos.
Sordo, oscuro, batracio, desterrado,
¡era yo quien humeaba en las cocinas!

¡Amargas tierras,
patrias de ceniza,
no me entra el corazón en traje de paloma!
¡Cuando veo la cara de este pueblo
hasta la vida me queda grande!
¡Pobre América!
En vano los poetas
deshojan ruiseñores.
No verán tu rostro mientras no se atrevan
a llamarte por tu nombre, ¡América mendiga,
América de los encarcelados,
América de los perseguidos,
América de los parientes pobres!
¡Nadie te verá si no deshacen
este nudo que tengo en la garganta!


(De Las Imprecaciones, 1955)



SERENATA

Íbamos a vivir toda la vida juntos.
Íbamos a morir toda la muerte juntos.
Adiós.

No sé si sabes lo que quiere decir adiós.
Adiós quiere decir ya no mirarse nunca,
vivir entre otras gentes,
reírse de otras cosas,
morirse de otras penas.
Adiós es separarse, ¿entiendes?, separarse,
olvidando, como traje inútil, la juventud.

!Íbamos a hacer tantas cosas juntos!
Ahora tenemos otras citas.
Estrellas diferentes nos alumbran en noches diferentes.
La lluvia que te moja me deja seco a mí.
Está bien: adiós.
Contra el viento el poeta nada puede.

A la hora en que parten los adioses,
el poeta sólo puede pedirle a las golondrinas
que vuelen sin cesar sobre tu sueño.


(De Los adioses, 1960)


EVA


Entre todas las doncellas que pastan
en los patios del Sofista ninguna más hennosa
que Eva,

Eva, la del cuello especialmente creado
para ramonear hierba en otros planetas.

Eva,

ahora sólo eres un agujero donde el zorro
esconde sus tesoros epilépticos.

Eva,

por tu anillo
pasaban tiritando, el falo erecto, los planetas
iracundos.

Eva y yo a picotazos disputábamos
los gusanillos de los años.
Ustedes son jóvenes,
ustedes nunca sabrán cómo era este
poblado en el tiempo en que la ciudad vivía
colgada del rabo de los purísimos mandriles.

La corniveleta muchacha llegaba.
Hervía la ciudad.
En los billares pastan las calumnias,
en los circos cacarea la arena.
Me saltan las lágrimas cuando el Dandy
me conduce a los balnearios donde Eva los
obeliscos de nuestra pasión empollaba:

Por las playas buscábamos delirios, quizás estrellas,
megaterios.
Decenios recorrimos las arenas
hasta reconocer tus ojos en una malagua.

Eva: tu belleza ofendió a las matronas.

El Inquisidor mandó desnudarte: en tus senos
los alguaciles descubrieron huellas de los mordiscos
del Giboso.

El gentío aulló: esa misma tarde te condujeron
a la hoguera.

Desde entonces ardes
y a veces en las noches me despiertan
los chillidos de tu calavera azul.
(De El vals de los reptiles, 1971)


Manuel Scorza (Lima, Perú, 1928 – Madrid, España, 1983)

Manuel Scorza nace en Lima el 9 de septiembre de 1928. Se traslada tempranamente a Acoria, Huancavelica, ciudad peruana al noreste de la capital, donde inicia su formación escolar. Regresa a Lima y continúa su educación en el colegio militar Leoncio Prado. Posteriormente estudia en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en 1945, y se dedica de lleno a la actividad política. Por esta razón, en 1948, sale del Perú en calidad de exiliado, dirigiéndose primeramente a México, donde obtiene tres premios literarios en un mismo concurso auspiciado por la Universidad Autónoma de México. En 1954 viaja a Bolivia en donde vive algún tiempo y se nutre de la realidad indígena del altiplano. No regresa al Perú sino hasta 1957. Nuevamente en Lima, en 1958, gana el Premio Nacional de Poesía con el libro “Las Imprecaciones”, publicado tres años antes en México (su primera publicación). Se dedica, sin abandonar su actividad política, al trabajo editorial y se coloca a la cabeza de los llamados Populibros, ediciones literarias de bajo costo, en su intención de difundir la literatura entre los estratos económicos de menores recursos. Viaja a París en 1968, nuevamente empujado por motivos políticos, donde decide radicar tras lograr un buen puesto académico en la Escuela Normal Superior de Saint-Cloud,
Por entonces preparaba un poemario: "El vals de los reptiles" y una novela "Redoble por Rancas". Estos manuscritos fueron publicados el mismo año 1970. El primero, en México; el segundo, finalista del Premio Internacional Planeta, en Barcelona.
Su intensa actividad política pro-indigenista, lo lleva a realizar un gran número de viajes por todo el mundo hasta que, finalmente, el 28 de noviembre de 1983, cuando venía de París, el boeing 747 de la compañía colombiana Avianca, que iba a aterrizar en el aeropuerto de Barajas (Madrid), para luego seguir con destino final a Bogotá, cayó a tierra un minuto antes de llegar al aeropuerto madrileño. En este accidente fatídico perdió la vida el ya famoso escritor.
Su obra poética comprende los títulos Las imprecaciones (1955), Los adioses (1959), Desengaños del mago (1961), Réquiem para un gentil hombre (1962) y El vals de los reptiles (1970).
Como novelista, bajo el nombre de "balada" publicó una serie de cinco novelas en las que traza una crónica de las luchas campesinas que había permanecido ignoradas por los historiadores. Estas novelas son: Redoble por Rancas (1970), Historia de Garobombo, el invisible (1972), Cantar de Agapito Robles (1977), El jinete insomne (1977), La tumba del relámpago (1977). Inició una nueva zaga, que no concluyó, que empezaba con la novela La danza inmóvil (1983).

Emergentes. ABRIL 2009

Ansias (Roberto Selasor)
Foto de Gordana Adamovic-Mladenovic
Roberto Selasor (La Habana, Cuba, 1963)

Arquitecto de profesión, de letra potente y dolorosa. Juega con imágenes claras sin abandonar la metáfora, a veces al borde del hermetismo. Presenta versos libres con la mirada clavada en un objetivo al que logra siluetear, a veces hiriéndolo. Toma fuerza de su propio contenido y se desborda sin caos. Dos ejemplos de su obra:


ANSIAS


Este barro amurallado es ímpetu sitiado por escarcha
Fuego solitario que los rigores del invierno no sofocan
El mar rendido de la espera desamarra las gaviotas
Y se pierde otro espectáculo que comienza con tu falta

Nos encontraremos al fin un día no tan lejano
Levantara su vuelo el pájaro en el corazón preso
No sabrán que tocar las manos mojadas de desiertos
Y los besos a falta de uso saldrán desesperados

Después volverán a su espacio las caricias satisfechas
Y el mar tranquilo seguirá soltando otras gaviotas
Pero mientras tanto dime qué hacer con estas sobras
De ansias oprimidas con las cadenas de tu ausencia


HISTORIA MENUDA


Qué hermoso es este amor que es alegría,
que crece con nosotros y que sólo muriendo
morirá con nosotros... algún día.
Anónimo


Que pueda contar una historia sin marco de circunstancia
O tan estrecho, donde a ti y a mi nos resulte difícil entrar
Una historia ignorada, sin fechas
De dos, o de uno que somos, hacer algo sin decir nada

La historia la cambia el que la cuenta, de alguna manera
Los hechos están allí, las fechas, aproximadamente
Pero el tono, los pequeños detalles casuales, logran lo que fuere
De esta tuya y mía, de furias incontroladas, de noches en vela

Yo no la digo a otros, por guardar tu decir de hembra
Y tú la callas, y no te importa lo que puedan hablar
Temes que entre tantas alguna atrevida quiera probarme
Y comunes estos intereses, guardamos con celo la historia nuestra

Le robo los versos a un lirio, a la noche, o a cualquier otra cosa
Y en ti los voy deshojando mientras toco todos tus secretos
Me miras y otra vez me viene a la mente el contarlo todo
La leo y me parece increíble que de aquí a unos años nadie la conozca

No he dicho nada pero todo lo he contado
Este amor creciendo con nosotros, muriendo
De pequeños detalles, de pianos, de no te vayas ahora, de celos
Lo cuentan estos versos, sin fechas, sin tiempos, sin haber pasado

Emergentes. ABRIL 2009

Hoy dedicamos esta entrada a dos escritores latinoamericanos que vienen marcando la pauta poética en nuestras latitudes. Cedemos esta vez nuestro espacio a Milagros Druilo y a Roberto Selasor.
TORMENTA DE OTOÑO (Milagros Druilo)
Foto de Juan Carlos Bolognesi


Milagros Driulo (Santa Fé, Argentina, 1974)

Milagros ha publicado varios de sus trabajos en la revista peruana Remolinos, y ha obtenido recientemente el primer premio del certamen de poesía de Santa Fé. Presenta una poesía limpia, de métrica ordenada y muy rítmica, casi cantable. No se complica con el fondo, lo acepta y derrama su emoción con la hermosura de lo sencillo, cobrando notas nostálgicas sin caer en romanticismos vacíos.
Aquí tenemos dos poesías inéditas de esta escritora argentina.


TORMENTA DE OTOÑO


Lloran los árboles
dorados tramos de tiempo.

Sufren las aves, de nostalgia verde
ante el óxido de los pétalos.

Rayos de sol abandonados,
como presagios de silencio.

Una golondrina que ha perdido el sur
baja a asilarse en brazos del ciruelo.

En el cosmos suenan
voces roncas de nubes;

(triste y amargo lamento)

el látigo de las horas oscuras divide
un lánguido cielo.

Cielo que se despeña
abatiendo tácitos recuerdos.




NO LLORÉ ESA TARDE


No lloré esa tarde
fría primavera.

Me quedé parada
sola en el silencio;

me calcé de orgullo
me tragué los miedos

no supo mi alma
llanto lastimero.

Sobreviví al impacto
practiqué mi duelo;

acepté mi suerte
olvidé recuerdos.

Me llora esta tarde
tal vez porque has vuelto.

Vacío de alma
y espíritu hambriento

Lloro porque veo
tu dolor sincero,

cargas la congoja
de arrepentimientos

lloro porque es tarde
y mi amor ha muerto.

Amor mal herido
no pasó el invierno,

te envié una carta
después del entierro.

viernes, 27 de marzo de 2009

Efraín Huerta. México, 1914


"...Nació
En Silao.
1914.
Autor
De versos
De contenido
Social..."

Embustero
Larousse.
Yo sólo
Escribo
Versos
De contenido
Sexual.

(De Estampida de poemínimos)



La muchacha ebria

Este lánguido caer en brazos de una desconocida,
esta brutal tarea de pisotear mariposas y sombras y cadáveres;
este pensarse árbol, botella o chorro de alcohol,
huella de pie dormido, navaja verde o negra;
este instante durísimo en que una muchacha grita,
gesticula y sueña por una virtud que nunca fue la suya.
Todo esto no es sino la noche,
sino la noche grávida de sangre y leche,
de niños que se asfixian,
de mujeres carbonizadas
y varones morenos de soledad
y misterioso, sofocante desgaste.
Sino la noche de la muchacha ebria
cuyos gritos de rabia y melancolía
me hirieron como el llanto purísimo,
como las náuseas y el rencor,
como el abandono y la voz de las mendigas.

Lo triste es este llanto, amigos, hecho de vidrio molido
y fúnebres gardenias despedazadas en el umbral de las cantinas,
llanto y sudor molidos, en que hombres desnudos, con sólo negra barba
y feas manos de miel se bañan sin angustia, sin tristeza:
llanto ebrio, lágrimas de claveles, de tabernas enmohecidas,
de la muchacha que se embriaga sin tedio ni pesadumbre,
de la muchacha que una noche —y era una santa noche—
me entregara su corazón derretido,
sus manos de agua caliente, césped, seda,
sus pensamientos tan parecidos a pájaros muertos,
sus torpes arrebatos de ternura,
su boca que sabía a taza mordida por dientes de borrachos,
su pecho suave como una mejilla con fiebre,
y sus brazos y piernas con tatuajes,
y su naciente tuberculosis,
y su dormido sexo de orquídea martirizada.

Ah la muchacha ebria, la muchacha del sonreír estúpido
y la generosidad en la punta de los dedos,
la muchacha de la confiada, inefable ternura para un hombre,
como yo, escapado apenas de la violencia amorosa.
Este tierno recuerdo siempre será una lámpara frente a mis ojos,
una fecha sangrienta y abatida.

¡Por la muchacha ebria, amigos míos!

(De Los hombres del alba)


Absoluto amor

Como una limpia mañana de besos morenos
cuando las plumas de la aurora comenzaron
a marcar iniciales en el cielo. Como recta
caída y amanecer perfecto.
Amada inmensa
como un violeta de cobalto puro
y la palabra clara del deseo.
Gota de anís en el crepúsculo
te amo con aquella esperanza del suicida poeta
que se meció en el mar
con la más grande de las perezas románticas.
Te miro así
como mirarían las violetas una mañana
ahogada en un rocío de recuerdos.
Es la primera vez que un absoluto amor de oro
hace rumbo en mis venas.
Así lo creo te amo
y un orgullo de plata me corre por el cuerpo.

(De Absoluto Amor)


Efraín Huerta (Guanajuato, 1914-1982)
Nace en Silao, estado de Guanajuato, México el 18 de junio de 1914. Su nombre real era Efrén Huerta Romo. Inició estudios de derecho en la ciudad de México pero finalmente optó por dedicarse a la literatura y al periodismo. Junto a Octavio Paz, formó parte del grupo editor de la revista Taller (1938-1941), a los que se le unieron varios escritores españoles que vivían su exilio en México. Gustó mucho de ir contra lo establecido, manejando en su obra temas políticos, humorísticos, sexuales y urbanos, aunque se aprecian mucho varias de sus personales obras líricas (sonetos escritos en fechas de la revolución mexicana). de hecho, su primera publicación ( Absoluto amor) mostraba un lirismo romántico que posteriormente desaparecerá tras su ingreso a Taller. Entre los muchos premios que el otorgaron, recibió las Palmas Académicas del gobierno de Francia en 1945, en 1975 el premio Xavier Villaurrutia, el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1976, y el Premio Nacional de Periodismo en 1978. Efraín Huerta publicó las siguientes obras poéticas: Absoluto amor (1935), Línea del alba (1936), Los hombres del alba (1944), Poemas de guerra y esperanza (1943), La rosa primitiva (1950), Poesía (1951), Poemas de viaje (1953), Estrella en alto y nuevos poemas (1956), Para gozar tu paz (1957), ¡Mi país, oh mi país! (1959), Elegía de la policía montada (1959), Farsa trágica del presidente que quería una isla (1961), La raíz amarga (1962), El Tajín (1963), Poemas prohibidos y de amor (1973), Los eróticos y otros poemas (1974), Estampida de poemínimos (1980), Tranza poética (1980), Estampida de Poemínimos (1985). Muere en México en 1982.