lunes, 6 de abril de 2009

Juan Gelman (Argentina, 1930)


"Se acabará la eternidad y el poema
buscará todavía su
tripulación y lo
que no pudo nombrar, tan lejos"

(Fragmento de un poema de Mundar, leído recientemente por Gelman en el Instituto Cervantes de Nueva Dehli)



Carta abierta, I


hablarte o deshablarte/dolor mío/
manera de tenerte/destenerte/
pasión que muda su castigo como
hijo que vuela por quietudes/por
arrobamientos/voces/sequedades/
levantamientos de la ser/paredes
donde tu rostro suave de pavor
estalla de furor/a dioses/alma
que me penás el mientras/la dulcísima
recordación donde se aplaca el siendo/
la todo/la trabajo/alma de mí/
hijito que el otoño desprendió
de sus pañales de conciencia como
dando gritos de vos/hijo o temblor/
como trato con nadie sino estar
solo de vos/cieguísimo/vendido
a tu soledadera donde nunca
me cansaría de desesperarte/
aire hermoso/agüitas de tu mirar/
campos de tu escondida musicanta
como desapenando la verdad
del acabar temprano/rostro o noche
donde brillás astrísimo de vos/
hijo que hijé contra la lloradera/
pedazo que la tierna embraveció/
amigo de mi vez/miedara mucho
el no avisado de tu fuerza/amor
derramadísimo como mi propio
volar de vos a vos/sangre de mí
que desataron perros de la contra
besar con besos de la boca/o
cielo que abrís hijando tu morida


(De Si dulcemente)




Confianzas

se sienta a la mesa y escribe
«con este poema no tomarás el poder» dice
«con estos versos no harás la Revolución» dice
«ni con miles de versos harás la Revolución» dice

y más: esos versos no han de servirle para
que peones maestros hacheros vivan mejor
coman mejor o él mismo coma viva mejor
ni para enamorar a una le servirán

no ganará plata con ellos
no entrará al cine gratis con ellos
no le darán ropa por ellos
no conseguirá tabaco o vino por ellos

ni papagayos ni bufandas ni barcos
ni toros ni paraguas conseguirá por ellos
si por ellos fuera la lluvia lo mojará
no alcanzará perdón o gracia por ellos

«con este poema no tomarás el poder» dice
«con estos versos no harás la Revolución» dice
«ni con miles de versos harás la Revolución» dice
se sienta a la mesa y escribe



(De Relaciones)



XV

tu boz sta escura
di bezus qui a mi no dieras/
di bezus, qui a mí no das/
la nochi es polvu des ixiliu/

tus bezus inculgan
lunas qui yelan mi caminu/y
timblu
dibaxu dil sol/

XIV

tu voz está oscura
de besos que no me diste/
de besos que no me das/
la noche es polvo de este exilio/

tus besos cuelgan lunas
que hielan mi camino/y
tiemblo
debajo del sol/



(De Dibaxu)



El estornino

averaver/locura/cámbiese
en estornino de verano/hay/
desiertos que preguntan cómo
la suerte huye del humano.
Bajo el puente de piedra/
cómplices sin querer
hierven en sangre cada día/escriben ay en la libreta
de la frente de adentro/se arrancan
fiebres en un rincón.
Estornino de cielo hinchado
por sisimulos/
furias que no se van/
caballo fijo/
en una pampa ciega.



(De Mundar)




Juan Gelman Burichson (Buenos Aires, 1930)

Nace en Buenos Aires, el 3 de Mayo de 1930, hijo de inmigrantes ucranianos, su padre, José, trabajador ferroviario; su madre, Paulina Burichson, hija de un rabino. Dos hermanos, Boris y Teodora, ambos mayores que Juan. Publica su primer poema a los 11 años de edad en la revista Rojo y negro. Estudia en el Colegio nacional de Buenos Aires. En 1948 inicia estudios universitarios de Química, los cuales abandona para dedicarse a la poesía. En el intertanto realiza diversos trabajos temporales hasta lograr ejercer el periodismo. Entre 1954 y 1955, junto con compañeros más o menos próximos a la juventud comunista, crea el grupo de poesía "El pan duro".
En 1956, edita Violín y otras cuestiones, el primer libro de Juan Gelman.
Entre 1959 y 1962, publica los libros El juego en el que andamos, Velorio del solo y Gotán.
En 1963, por asuntos políticos relacionados con su pertenencia al partido comunista argentino, es encarcelado. En esas circunstancias se edita la antología El pan duro, cuyo prólogo se le dedica, junto a José Luis Mangieri y Navalesi.
En 1964 se aleja del partido comunista, a pesar de lo cual es perseguido los años sucesivos y amenazado por grupos anticomunistas. En 1969 publica Traducciones III.Los poemas de Sidney West, que en realidad es la continuación de los poemas Traducciones I y Traducciones II, incluidos en su libro anterior, Cólera buey (1964). En 1971 publica Fábulas. En 1975 debe abandonar Argentina y es exiliado a Roma, donde inicia su trabajo en la Inter Press Service.
En agosto de 1976, en plena dictadura militar argentina, parte de su familia (2 hijos y una nuera), sufren persecución y secuestro, siendo considerados posteriormente detenidos desaparecidos. Sólo su hija, Nora Eva, aparecerá viva más tarde. A partir de entonces irá cambiando de residencia entre Roma, Madrid, Managua, París, Nueva York y México.
Entre 1977 y 1980 vive una agitada vida política, siendo amenazado de muerte por facciones políticas a las que antes había pertenecido.
Publica en 1980 Hechos, Relaciones y Si dulcemente, en 1982 Citas y comentarios y Hacia el sur. En 1983, Bajo una vida ajena. A pesar de asumir el poder Alfonsín, debido a ciertos problemas judiciales, se ve impedido de regresar a Argentina.
En 1985 publica La junta luz, y en 1986 Interrupciones I. En 1986 publica también Com/posiciones. Regresa a la Argentina en junio de 1988, luego de trece años de proscripción y persecución judicial. Este mismo año publica Interrupciones II y Anunciaciones. Vuelve a marcharse, a México. En 1989 publica Carta a mi madre. El 8 de octubre el presidente Carlos Menem indulta Gelman. El poeta protesta en una nota en la revista Página/12.
En 1992 compone un libro de sonetos, algunos de los cuales se publican en medios periodísticos. En 1993, edita Salarios del impío y Antología personal. Luego en 1994 Dibaxu y en 1997 Ni el flaco perdón de Dios, en coautoría con su esposa Mara Lamadrid. En este libro reúne testimonios de hijos de detenidos-desaparecidos.
Un jurado integrado, entre otros, por Francisco Madariaga, Horacio Salas, Héctor Yánover y Joaquín Giannuzzi, le otorga el Premio Nacional de Poesía. Publica Incompletamente y el primer volumen de Prosa de prensa. El segundo volumen verá la luz en 1999. En septiembre del año 2000 se le otorga el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo. En 2005 gana el Premio de Poesía Pablo Neruda y reina Sofía de Poesía Iberoamericana y en 2007 recibe el Premio Cervantes.
Los últimos libros publicados: en el año 2000 Tantear la noche, en el 2001 Valer la pena, en el 2004, País que fue será, en el 2005 Oficio ardiente, en 2006 Miradas, y en 2007 Mundar.
Reside actualmente en México y sigue escribiendo para el periódico argentino Página/12.

viernes, 3 de abril de 2009

Henri Michaux (Bélgica 1899 - París 1984)


MUERTE DE UN PÁJARO

Tenía un color magnífico; era un Carpintero,
Le descargué mis perdigones,
Pareció titubear, luego cayó sobre una ancha hoja de palmera.
Lo tomé en mi mano. Era así: oro, negro, rojo.
Lo palpé, le desplegué las alas, lo examiné minuciosa y largamente: Estaba intacto.
Debió morir de una conmoción súbita



Bajo los efectos de la mescalina (Michaux)



HE NACIDO AGUJEREADO

Sopla un viento tremendo,
No es sino un pequeño agujero en mi pecho,
pero sopla en él un viento tremendo.
Pueblecito de Quito, tú no eres para mí.
Yo necesito odio, y envidia; ésta es mi salud.
Es una gran ciudad la que necesito.
Un gran consumo de envidia.
No es sino un pequeño agujero en mi pecho,
pero sopla en él un viento tremendo,
En el agujero hay odio (siempre), espanto también e impotencia.
Hay impotencia y el viento está cargado de ella;
fuerte como los torbellinos,
rompería una aguja de acero,
y no es más que un viento sin embargo, un vacío.
¡Caiga la maldición sobre toda la tierra, sobre toda la civilización,
sobre todos los seres en la superficie de todos los planetas, a causa de este vacío!
Un señor crítico ha dicho que yo no alimentaba odio.
Este vacío, he ahí mi respuesta.
¡Qué mal se está, ay, en mi pellejo!
Siento la necesidad de llorar sobre el pan de lujo de la dominación y del amor,
sobre el pan de gloria que está afuera.
Siento la necesidad de mirar por el cuadro de la ventana,
que está vacío como yo, que no se alimenta de nada,
Dije llorar; no, es un barreno a frío, que barrena,
barrena incansablemente,
como sobre una viga de haya en la que 200 generaciones de gusanos se hubiesen
legado esta herencia; "barrena, barrena..."
Esto ocurre a la izquierda, no digo que sea el corazón,
Digo agujero, y no digo más, es rabia y contra ella no puedo,
Tengo siete u ocho sentidos. Uno de ellos: el sentido de lo que falta.
Lo toco y lo palpo como se palpa una madera,
una madera que sería más bien una gran selva de esas que ya no se ven en Europa
desde hace mucho.
Y esto es mi vida, mi vida en medio del vacío.
Si este vacío desaparece, yo me busco, enloquezco y eso es todavía peor.
Yo me he construido sobre una columna ausente.
¿Qué habría dicho el Cristo si hubiese estado hecho de este modo?
Hay algunas de estas enfermedades que, si se las cura, no le dejan nada al hombre.
Muere pronto, era demasiado tarde.
¿Puede acaso una mujer contentarse solamente con odio?
Si es así, amadme, amadme mucho y no dejéis de decírmelo,
y que alguna de vosotras me escriba.
¿Pero qué significa este ínfimo ser?
Casi no lo había advertido,
Ni dos nalgas ni un gran corazón pueden llenar mi vacío,
Ni ojos llenos de Inglaterra y de ensueños, como suele decirse.
Ni una voz cantante que dijese completivo y calor.
Los estremecimientos encuentran en mí un frío siempre alerta.
Mi vacío es un gran glotón, gran moledor, gran aniquilador.
Mi vacío es algodón y silencio,
Silencio que todo lo detiene.
Un silencio de estrellas,
Y aunque ese agujero es profundo carece totalmente de forma.
Las palabras no lo encuentran,
chapotean a su alrededor,
Siempre he admirado a esos que por creerse revolucionarios se consideraban hermanos.
Hablaban los unos de los otros con emoción; chorreaban como sopa.
Eso no es odio, amigos míos, eso es gelatina.
El odio es siempre duro,
hiere a los demás,
pero también desgarra al hombre en su interior,
continuamente.
Es el reverso del odio,
Y no hay nada que hacer. No hay nada que hacer.

MALDITO

Dentro de seis o más meses, o tal vez mañana, estaré ciego. Es mi triste, mi triste vida
que continúa.
Los que me engendraron lo pagarán, decíame antaño. Pero hasta hoy no han pagado nada todavía. Yo, sin embargo... es preciso que entregue ahora mis ojos. Su pérdida definitiva me liberará de sufrimientos atroces. Es todo cuanto puede decirse. Una mañana mis pupilas estarán llenas de pus.
Sólo habrá tiempo de intentar inútilmente algunas pruebas con el terrible nitrato de plata, y se acabará con ellos.
Hace nueve años que mi madre me decía: "Preferiría que no hubieras nacido".




Henri Michaux (Namur, Bélgica 1899 – París 1984)

Nace en Namur, Bélgica el 24 de mayo de 1899, hijo de un abogado católico. Su etapa escolar la realiza en un colegio jesuita en Bruselas. En algún momento de su juventud se inclinó por la vida sacerdotal pero fue disuadido por su padre. Inicia estudios de medicina en la Universidad de Bruselas, esencialmente influenciado por sus padres, ante quienes nuevamente se rebela, abandonando dichos estudios en 1919. Se dedica a viajar, primero a norte y Sudamérica (Río de Janeiro y Buenos Aires), enrolándose como fogonero de una nave de la Marina mercante francesa. En viajes posteriores Michaux visita África, India y China. En 1923 inicia su actividad literaria, escribiendo para la revista Le Disque Vert. Al recibir la desaprobación de sus padres respecto a sus elecciones de vida, Michaux decide mudarse a París en este mismo año.
En París logra mantenerse con trabajos de profesor y como secretario. Inicia a su vez su obra pictórica, interesándose en artistas como Paul Klee, Max Ernst, Giorgio Chirico y Salvador Dalí. Se decide por el surrealismo.
En 1926 aparecen poesías suyas publicadas en la revista Nouvelle Revue Françoise, recibiendo algunas críticas adversas. En 1927 aparece uno de sus primeros libros ¿Quién fui?, el cual le otorga un temprano reconocimiento.
La trayectoria poética de Michaux fue, desde el principio, claramente espiritual: una vía para el conocimiento de sí mismo. Su creatividad verbal puede considerarse como un ejercicio visionario en el que las palabras, desligadas de su uso común, se emplean para transmitir más un impulso que un significado. Michaux exploró el “espacio interior” de un modo similar al de Blaise Cendrars, y su imaginación poética se vio fortalecida por una intensa observación de la realidad.
Tras un viaje a Ecuador, recoge sus impresiones en el libro Ecuador, el cual publica en 1929. En un viaje posterior, esta vez al extremo oriente, entre 1931 y 1932, recopila el material para su siguiente publicación, Un bárbaro en Asia (1933). En 1935 vuelve a Sudamérica, esta vez visitando Buenos Aires, para una reunión del PEN Club International y luego Montevideo, donde se enamora de la poetisa Susana Soca. Publicará en 1936, su primer libro ilustrado: Entre centre et abscence. En 1937 expone por primera vez sus cuadros en París. Este mismo año se convierte en redactor en jefe de la revista Hermes, que se publica en Bruselas.
Entre otras obras publicó varios libros de viajes imaginarios (Voyage en Grande Garabagne, en 1936; Au pays de la magie, en 1941, e Ici, Poddema (1946), compilados en un solo volumen en Ailleurs, 1948); relatos de sus experiencias con la mescalina (Misérable miracle - Milagros Miserables- en 1956, El infinito turbulento en 1957, Paz en los quebrantes, 1959, Connaissance par les gouffres – Conocimiento en el abismo - en 1961, Las grandes pruebas del espíritu en 1966), y recopilaciones de aforismos y reflexiones (Passages,en 1950; Poteaux d'angle, en 1971.
Su más famoso libro fue Un certain Plume – Un cierto Plume – (1930), en el cual el protagonista es el alter ego de Michaux, representando una suerte de antihéroe que se enfrenta al mundo en tragicómicas aventuras. Este mismo personaje aparece en un par más de libros publicado por Michaux.
A partir de 1950 deja de lado la actividad literaria para dedicarse a la pintura. De hecho, aficionándose al uso de la mescalina, plasmará sus efectos en sus trabajos posteriores.
Se nacionaliza francés en 1954.
En 1960 incursiona en el cine mediante una película relacionada con sus experiencias con el uso de la mescalina. En 1965, el Museo de Arte Moderno de París, realiza una retrospectiva de su obra plástica.
Muere en París, el 17 de octubre de 1984.

jueves, 2 de abril de 2009

Manuel Scorza (Perú 1928 - España 1983)

Manuel Scorza (Lima, 1928 - Madrid, 1983)





AMÉRICA, NO PUEDO ESCRIBIR TU NOMBRE SIN MORIRME

América,
no puedo escribir tu nombre sin morirme.
Aunque aprendí de niño,
no me salen derechos los renglones;
a cada sílaba tropiezo con cadáveres,
detrás de cada letra encuentro un hombre ardiendo,
y no puedo ni cerrar la a
porque alguien grita como si se quedara dentro.

Vengo del Odio,
vengo del salto mortal de los balazos;
está mi corazón sudando pumas:
sólo oigo el zumbido de la pena.

Yo atravesé negras gargantas,
crucé calles de pobreza,
América, te conozco,
yo mismo tendí la cama
donde expiró mi vida vacía.

Yo tenía dieciocho años
yo vivía
en un pueblo pequeño,
oyendo el diálogo de musgo de las tardes,
pero pasó mi patria cojeando,
los ahogados empezaron a pedir más agua,
salían de mi boca escarabajos.
Sordo, oscuro, batracio, desterrado,
¡era yo quien humeaba en las cocinas!

¡Amargas tierras,
patrias de ceniza,
no me entra el corazón en traje de paloma!
¡Cuando veo la cara de este pueblo
hasta la vida me queda grande!
¡Pobre América!
En vano los poetas
deshojan ruiseñores.
No verán tu rostro mientras no se atrevan
a llamarte por tu nombre, ¡América mendiga,
América de los encarcelados,
América de los perseguidos,
América de los parientes pobres!
¡Nadie te verá si no deshacen
este nudo que tengo en la garganta!


(De Las Imprecaciones, 1955)



SERENATA

Íbamos a vivir toda la vida juntos.
Íbamos a morir toda la muerte juntos.
Adiós.

No sé si sabes lo que quiere decir adiós.
Adiós quiere decir ya no mirarse nunca,
vivir entre otras gentes,
reírse de otras cosas,
morirse de otras penas.
Adiós es separarse, ¿entiendes?, separarse,
olvidando, como traje inútil, la juventud.

!Íbamos a hacer tantas cosas juntos!
Ahora tenemos otras citas.
Estrellas diferentes nos alumbran en noches diferentes.
La lluvia que te moja me deja seco a mí.
Está bien: adiós.
Contra el viento el poeta nada puede.

A la hora en que parten los adioses,
el poeta sólo puede pedirle a las golondrinas
que vuelen sin cesar sobre tu sueño.


(De Los adioses, 1960)


EVA


Entre todas las doncellas que pastan
en los patios del Sofista ninguna más hennosa
que Eva,

Eva, la del cuello especialmente creado
para ramonear hierba en otros planetas.

Eva,

ahora sólo eres un agujero donde el zorro
esconde sus tesoros epilépticos.

Eva,

por tu anillo
pasaban tiritando, el falo erecto, los planetas
iracundos.

Eva y yo a picotazos disputábamos
los gusanillos de los años.
Ustedes son jóvenes,
ustedes nunca sabrán cómo era este
poblado en el tiempo en que la ciudad vivía
colgada del rabo de los purísimos mandriles.

La corniveleta muchacha llegaba.
Hervía la ciudad.
En los billares pastan las calumnias,
en los circos cacarea la arena.
Me saltan las lágrimas cuando el Dandy
me conduce a los balnearios donde Eva los
obeliscos de nuestra pasión empollaba:

Por las playas buscábamos delirios, quizás estrellas,
megaterios.
Decenios recorrimos las arenas
hasta reconocer tus ojos en una malagua.

Eva: tu belleza ofendió a las matronas.

El Inquisidor mandó desnudarte: en tus senos
los alguaciles descubrieron huellas de los mordiscos
del Giboso.

El gentío aulló: esa misma tarde te condujeron
a la hoguera.

Desde entonces ardes
y a veces en las noches me despiertan
los chillidos de tu calavera azul.
(De El vals de los reptiles, 1971)


Manuel Scorza (Lima, Perú, 1928 – Madrid, España, 1983)

Manuel Scorza nace en Lima el 9 de septiembre de 1928. Se traslada tempranamente a Acoria, Huancavelica, ciudad peruana al noreste de la capital, donde inicia su formación escolar. Regresa a Lima y continúa su educación en el colegio militar Leoncio Prado. Posteriormente estudia en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en 1945, y se dedica de lleno a la actividad política. Por esta razón, en 1948, sale del Perú en calidad de exiliado, dirigiéndose primeramente a México, donde obtiene tres premios literarios en un mismo concurso auspiciado por la Universidad Autónoma de México. En 1954 viaja a Bolivia en donde vive algún tiempo y se nutre de la realidad indígena del altiplano. No regresa al Perú sino hasta 1957. Nuevamente en Lima, en 1958, gana el Premio Nacional de Poesía con el libro “Las Imprecaciones”, publicado tres años antes en México (su primera publicación). Se dedica, sin abandonar su actividad política, al trabajo editorial y se coloca a la cabeza de los llamados Populibros, ediciones literarias de bajo costo, en su intención de difundir la literatura entre los estratos económicos de menores recursos. Viaja a París en 1968, nuevamente empujado por motivos políticos, donde decide radicar tras lograr un buen puesto académico en la Escuela Normal Superior de Saint-Cloud,
Por entonces preparaba un poemario: "El vals de los reptiles" y una novela "Redoble por Rancas". Estos manuscritos fueron publicados el mismo año 1970. El primero, en México; el segundo, finalista del Premio Internacional Planeta, en Barcelona.
Su intensa actividad política pro-indigenista, lo lleva a realizar un gran número de viajes por todo el mundo hasta que, finalmente, el 28 de noviembre de 1983, cuando venía de París, el boeing 747 de la compañía colombiana Avianca, que iba a aterrizar en el aeropuerto de Barajas (Madrid), para luego seguir con destino final a Bogotá, cayó a tierra un minuto antes de llegar al aeropuerto madrileño. En este accidente fatídico perdió la vida el ya famoso escritor.
Su obra poética comprende los títulos Las imprecaciones (1955), Los adioses (1959), Desengaños del mago (1961), Réquiem para un gentil hombre (1962) y El vals de los reptiles (1970).
Como novelista, bajo el nombre de "balada" publicó una serie de cinco novelas en las que traza una crónica de las luchas campesinas que había permanecido ignoradas por los historiadores. Estas novelas son: Redoble por Rancas (1970), Historia de Garobombo, el invisible (1972), Cantar de Agapito Robles (1977), El jinete insomne (1977), La tumba del relámpago (1977). Inició una nueva zaga, que no concluyó, que empezaba con la novela La danza inmóvil (1983).

Emergentes. ABRIL 2009

Ansias (Roberto Selasor)
Foto de Gordana Adamovic-Mladenovic
Roberto Selasor (La Habana, Cuba, 1963)

Arquitecto de profesión, de letra potente y dolorosa. Juega con imágenes claras sin abandonar la metáfora, a veces al borde del hermetismo. Presenta versos libres con la mirada clavada en un objetivo al que logra siluetear, a veces hiriéndolo. Toma fuerza de su propio contenido y se desborda sin caos. Dos ejemplos de su obra:


ANSIAS


Este barro amurallado es ímpetu sitiado por escarcha
Fuego solitario que los rigores del invierno no sofocan
El mar rendido de la espera desamarra las gaviotas
Y se pierde otro espectáculo que comienza con tu falta

Nos encontraremos al fin un día no tan lejano
Levantara su vuelo el pájaro en el corazón preso
No sabrán que tocar las manos mojadas de desiertos
Y los besos a falta de uso saldrán desesperados

Después volverán a su espacio las caricias satisfechas
Y el mar tranquilo seguirá soltando otras gaviotas
Pero mientras tanto dime qué hacer con estas sobras
De ansias oprimidas con las cadenas de tu ausencia


HISTORIA MENUDA


Qué hermoso es este amor que es alegría,
que crece con nosotros y que sólo muriendo
morirá con nosotros... algún día.
Anónimo


Que pueda contar una historia sin marco de circunstancia
O tan estrecho, donde a ti y a mi nos resulte difícil entrar
Una historia ignorada, sin fechas
De dos, o de uno que somos, hacer algo sin decir nada

La historia la cambia el que la cuenta, de alguna manera
Los hechos están allí, las fechas, aproximadamente
Pero el tono, los pequeños detalles casuales, logran lo que fuere
De esta tuya y mía, de furias incontroladas, de noches en vela

Yo no la digo a otros, por guardar tu decir de hembra
Y tú la callas, y no te importa lo que puedan hablar
Temes que entre tantas alguna atrevida quiera probarme
Y comunes estos intereses, guardamos con celo la historia nuestra

Le robo los versos a un lirio, a la noche, o a cualquier otra cosa
Y en ti los voy deshojando mientras toco todos tus secretos
Me miras y otra vez me viene a la mente el contarlo todo
La leo y me parece increíble que de aquí a unos años nadie la conozca

No he dicho nada pero todo lo he contado
Este amor creciendo con nosotros, muriendo
De pequeños detalles, de pianos, de no te vayas ahora, de celos
Lo cuentan estos versos, sin fechas, sin tiempos, sin haber pasado

Emergentes. ABRIL 2009

Hoy dedicamos esta entrada a dos escritores latinoamericanos que vienen marcando la pauta poética en nuestras latitudes. Cedemos esta vez nuestro espacio a Milagros Druilo y a Roberto Selasor.
TORMENTA DE OTOÑO (Milagros Druilo)
Foto de Juan Carlos Bolognesi


Milagros Driulo (Santa Fé, Argentina, 1974)

Milagros ha publicado varios de sus trabajos en la revista peruana Remolinos, y ha obtenido recientemente el primer premio del certamen de poesía de Santa Fé. Presenta una poesía limpia, de métrica ordenada y muy rítmica, casi cantable. No se complica con el fondo, lo acepta y derrama su emoción con la hermosura de lo sencillo, cobrando notas nostálgicas sin caer en romanticismos vacíos.
Aquí tenemos dos poesías inéditas de esta escritora argentina.


TORMENTA DE OTOÑO


Lloran los árboles
dorados tramos de tiempo.

Sufren las aves, de nostalgia verde
ante el óxido de los pétalos.

Rayos de sol abandonados,
como presagios de silencio.

Una golondrina que ha perdido el sur
baja a asilarse en brazos del ciruelo.

En el cosmos suenan
voces roncas de nubes;

(triste y amargo lamento)

el látigo de las horas oscuras divide
un lánguido cielo.

Cielo que se despeña
abatiendo tácitos recuerdos.




NO LLORÉ ESA TARDE


No lloré esa tarde
fría primavera.

Me quedé parada
sola en el silencio;

me calcé de orgullo
me tragué los miedos

no supo mi alma
llanto lastimero.

Sobreviví al impacto
practiqué mi duelo;

acepté mi suerte
olvidé recuerdos.

Me llora esta tarde
tal vez porque has vuelto.

Vacío de alma
y espíritu hambriento

Lloro porque veo
tu dolor sincero,

cargas la congoja
de arrepentimientos

lloro porque es tarde
y mi amor ha muerto.

Amor mal herido
no pasó el invierno,

te envié una carta
después del entierro.

viernes, 27 de marzo de 2009

Efraín Huerta. México, 1914


"...Nació
En Silao.
1914.
Autor
De versos
De contenido
Social..."

Embustero
Larousse.
Yo sólo
Escribo
Versos
De contenido
Sexual.

(De Estampida de poemínimos)



La muchacha ebria

Este lánguido caer en brazos de una desconocida,
esta brutal tarea de pisotear mariposas y sombras y cadáveres;
este pensarse árbol, botella o chorro de alcohol,
huella de pie dormido, navaja verde o negra;
este instante durísimo en que una muchacha grita,
gesticula y sueña por una virtud que nunca fue la suya.
Todo esto no es sino la noche,
sino la noche grávida de sangre y leche,
de niños que se asfixian,
de mujeres carbonizadas
y varones morenos de soledad
y misterioso, sofocante desgaste.
Sino la noche de la muchacha ebria
cuyos gritos de rabia y melancolía
me hirieron como el llanto purísimo,
como las náuseas y el rencor,
como el abandono y la voz de las mendigas.

Lo triste es este llanto, amigos, hecho de vidrio molido
y fúnebres gardenias despedazadas en el umbral de las cantinas,
llanto y sudor molidos, en que hombres desnudos, con sólo negra barba
y feas manos de miel se bañan sin angustia, sin tristeza:
llanto ebrio, lágrimas de claveles, de tabernas enmohecidas,
de la muchacha que se embriaga sin tedio ni pesadumbre,
de la muchacha que una noche —y era una santa noche—
me entregara su corazón derretido,
sus manos de agua caliente, césped, seda,
sus pensamientos tan parecidos a pájaros muertos,
sus torpes arrebatos de ternura,
su boca que sabía a taza mordida por dientes de borrachos,
su pecho suave como una mejilla con fiebre,
y sus brazos y piernas con tatuajes,
y su naciente tuberculosis,
y su dormido sexo de orquídea martirizada.

Ah la muchacha ebria, la muchacha del sonreír estúpido
y la generosidad en la punta de los dedos,
la muchacha de la confiada, inefable ternura para un hombre,
como yo, escapado apenas de la violencia amorosa.
Este tierno recuerdo siempre será una lámpara frente a mis ojos,
una fecha sangrienta y abatida.

¡Por la muchacha ebria, amigos míos!

(De Los hombres del alba)


Absoluto amor

Como una limpia mañana de besos morenos
cuando las plumas de la aurora comenzaron
a marcar iniciales en el cielo. Como recta
caída y amanecer perfecto.
Amada inmensa
como un violeta de cobalto puro
y la palabra clara del deseo.
Gota de anís en el crepúsculo
te amo con aquella esperanza del suicida poeta
que se meció en el mar
con la más grande de las perezas románticas.
Te miro así
como mirarían las violetas una mañana
ahogada en un rocío de recuerdos.
Es la primera vez que un absoluto amor de oro
hace rumbo en mis venas.
Así lo creo te amo
y un orgullo de plata me corre por el cuerpo.

(De Absoluto Amor)


Efraín Huerta (Guanajuato, 1914-1982)
Nace en Silao, estado de Guanajuato, México el 18 de junio de 1914. Su nombre real era Efrén Huerta Romo. Inició estudios de derecho en la ciudad de México pero finalmente optó por dedicarse a la literatura y al periodismo. Junto a Octavio Paz, formó parte del grupo editor de la revista Taller (1938-1941), a los que se le unieron varios escritores españoles que vivían su exilio en México. Gustó mucho de ir contra lo establecido, manejando en su obra temas políticos, humorísticos, sexuales y urbanos, aunque se aprecian mucho varias de sus personales obras líricas (sonetos escritos en fechas de la revolución mexicana). de hecho, su primera publicación ( Absoluto amor) mostraba un lirismo romántico que posteriormente desaparecerá tras su ingreso a Taller. Entre los muchos premios que el otorgaron, recibió las Palmas Académicas del gobierno de Francia en 1945, en 1975 el premio Xavier Villaurrutia, el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1976, y el Premio Nacional de Periodismo en 1978. Efraín Huerta publicó las siguientes obras poéticas: Absoluto amor (1935), Línea del alba (1936), Los hombres del alba (1944), Poemas de guerra y esperanza (1943), La rosa primitiva (1950), Poesía (1951), Poemas de viaje (1953), Estrella en alto y nuevos poemas (1956), Para gozar tu paz (1957), ¡Mi país, oh mi país! (1959), Elegía de la policía montada (1959), Farsa trágica del presidente que quería una isla (1961), La raíz amarga (1962), El Tajín (1963), Poemas prohibidos y de amor (1973), Los eróticos y otros poemas (1974), Estampida de poemínimos (1980), Tranza poética (1980), Estampida de Poemínimos (1985). Muere en México en 1982.

ADELANTOS Y NOTICIAS DE POESÍA. Marzo 2009


RAÚL ZURITA lanza su libro INRI, traducido al inglés el día 11 de abril 2009 en el MIT (Massachusetts Institute of Technology).
Nuestras más sinceras felicitaciones a Raúl, marcando una vez más los horizontes de la poesía universal.
Les adelantamos el cover de INRI (arriba) que, nos parece, quedó espléndido.



Están por lanzarse dos libros de poesía de HÉCTOR HERNÁNDEZ MONTECINOS: NGC 224 en México, y el segundo, Interminable, en Lima. En NGC 224, Hernández muestra parte de su obra gráfica en collages que han tenido amplia demanda en México. Pronto tendremos algunas novedades respecto a Héctor Hernández, pues vienen unas traducciones de sus libros al inglés. Si desean más información, revisen el blog del joven poeta chileno www.acheache.blogspot.com.



Desde la primera semana de Abril se editará en este blog (Mi Niña y el Napalm) un apartado que mostrará la obra poética de autores hispanoamericanos emergentes. Está abierta la posibilidad de publicar a autores jóvenes (previa revisión y aprobación por el grupo de Mi Niña y el Napalm). Enviar trabajos (extensión máxima 50 versos) a miniñayelnapalm@mail.com

Ana Rossetti. España, 1950


RELIQUIA

"La más cierta belleza no resiste el esfuerzo de guardarla"
Gerald manley Hopkins
Apenas asomado el lívido destello,
la enardecida flor, hostigada y pujante,
su violencia apresura.
Desplegados los frunces, tanto caudal cautivo,
desbórdase del cáliz la llama estremecida
y su cinta desprende e irisándose
por tu vientre resbala.
Nácar ardiente sobre el plumón del vello,
sobre el negro emparrado de las ingles, vertido.
Solícito el pañuelo
quisiera detener del pálido granizo
tan quemante diadema
y tiende su gardenia de batista.
.....................................................................................................
El eco de tu huida en mi puerta aún clavado
y la liviana tela es pájaro de yeso,
rígida cartulina o dura nieve
por la alfombra encrespando sus opacas estrellas.


(De Devocionario, 1985)
Notas para un blues

DO
lor por estar contigo en cada cosa. Por no dejar de estar contigo en cada cosa. Por estar irremediablemente contigo
en mí.


RE
cordar que mis monedas no me permiten adquirir. Que
mi deseo no es tan poderoso como para taladrar blindajes,
ni mi atrevimiento tan hábil como para no hacer saltar la
alarma. Recordar que sólo debe mirar los escaparates.


MI
edo por no llegar a ser, por ni siquiera conseguir estar.


FA
cilmente lo hacen: clavan sus espinas invisibles, abren la
puerta del temor, hacen que renieguen de mí misma cuando
menos se espera. Y ni siquiera saber cuántos han sacado copia
de mis llaves.


SOL
o he logrado el punzón de la pica, la lágrima del diamante
o los caprichos del trébol. Quizá no existan los corazones.
Quizá es que sea imposible elegir.


LA
bios sellados, custodios del mejor guardado secreto, del recinto en donde las palabras reanudan sus batallas silenciosas, sus pacientes y refinados ejercicios de rencor.


SI
crees que es paciencia, resignación, inmunidad o anestesia te
equivocas. Es que he procurado cortar todas las margaritas
para no tener que interrogarlas.


(De La Nota del blues, 1996)


Comentario
Desborda la sensualidad y la herramienta lúdica, llena de imaginación. Un rebalse de erotismo penetrante, conmovedor que en el lento saboreo de la letra, estremece.
Surgen naturales las imágenes desde la fuerza de la vivencia tácita que asoma en cada verso, cierta o no, definitivamente familiar. Esta abundancia de piel contrasta majestuosamente con el misticismo sin excluirse ni alejarse uno de otro, regalando la exquisita posibilidad de leer según el clima de la sangre que para el día se haya pronosticado.
De esta manera confundimos rezo con atrevimiento, desfachatez con prudencia, rigidez con liviandad, y todo ello sin abandonar en ningún momento esa contínua estética que adorna la poesía de Rossetti.



Ana Rossetti. Cádiz, 1950

Nace en San Fernando, Cádiz, España, en 1950. Su poesía mezcla magistralmente le sensualidad, el erotismo, la cultura, el misticismo y la estética. Ha dedicado su vida a la escritura, no sólo de poesía, sino también de narrativa, ensayo, opera y teatro.
Dentro de su obra poética se encuentran: Los devaneos de Erato (1980), con la cual se adjudica el Premio Gules, Dioscuros (1982), Devocionario (1985) el cual obtiene el Premio Internacional de Poesía Rey Juan Carlos I, Indicios Vehementes (1985), la antología Yesterday (1988), Apuntes de ciudades (1990), Vigo Potens (1994), Punto Umbrío (1996), La nota del blues (1996), la antología La Ciudad irrenunciable (1998), y una restrospectiva poética llamada La Ordenación, que recoge la obra completa desde 1980 a 2004.
José Infante ha escrito de ella: "El erotismo no sólo está en su boca...Está en la cosmovisión de su pensamiento. En su cultura de Niña.Madre. En la morbosa sabiduría de su palabra. Lo esconde en el rincón más oculto y sincero de su memoria, para administrarlo con pericia e indecencia, en graves dosis de ironía y ambigüedad."

martes, 24 de marzo de 2009

Ramón Fernández Larrea. Cuba, 1958.


Arreyúmbame caé arreyúmbame cuá

pero era esto el horizonte díganme si era esto
era esa levedad en todo el corazón y en la distancia que muerde
pero si ha sido tanta espera ves
dice la abuela en su sombra de huesos
pero si yo me morí tanto
y no comí para dejarles en el mantel las flores
y ahora todos se van se han ido hacia la nieve peligrosa

díganme que voy mal enrumbada
que estos cantos ya son la esperanza
y que el campo que arde es puro espejismo
para que mi ceniza no me envenene más

pero era este al fin el fulgurante sueño
era tanto maldito trapecio en la penumbra
y este viento con cara de perro apaleado
y la pared agonizante que se confunde con mis huesos

mi padre lo soñaba
marañón
lo masticaba como insulto marañón
y en las sábanas podridas del país
lamentaba su sangre en la arboleda

él que vino de lo remoto y sabe
que las fugas resultan infinitas

ah qué tierra de tan pasmosa desproporción decía
donde la ceiba puja junto al marañón
y espinas en la piel misma de los hombres
ah qué país para no tener nada
al cabo de los círculos del agua

el marañón del aire que te seca el rostro y las palabras
y los hijos de vientre enceguecido
y los amores palpitantes
y hasta el deseo empozado que el marañón aborta

ah qué país para que cubra mi esperanza
yo que bruñí las armas y velé
dijo mi padre antes de ser abandonado
y quedarse con tres inmensos palmos de mar en el hocico

díganme que es mentira respondan que llegamos
que el páramo me engaña
que la mentira no es la flor preciada del cantero
que el marañón no se metió en las aguas
para que todos callen para que todos se muerdan
la boca que esperaba el futuro para besar.



El pájaro de fuego


Me pidieron que pusiera los dientes
siempre en las manos del día

me dijeron entona una canción
muy verde y llena de banderas

sospecho que voy a defraudarles
mi única bandera soy nosotros
con todos los pedazos que no tenemos
todavía

(mi padre está satisfecho
porque mi foto sale en los periódicos
como si hubiera sido siempre feliz)

Algunos dicen qué maravilla si pudieras
de vez en cuando dejar de escupir
y esta saliva es más que necesaria
porque me burlo de todo lo que falta
para subir al cielo y perdurar

Me dijeron entonces que entornara los
ojos
que los tuviera más o menos quietos
si alguna vez pretendo ver la nieve

Voy a bailar ahora
para los que nunca han esperado nada
a revolcarme en un amargo éxtasis
porque mi tiempo tiene que ser bello
y estoy alegre de gritar
aunque mi voz se acabe o se llene de
tierra

el porvenir y yo nos vamos a reír
muy larga y dulcemente
como si fuésemos perfectos

como si fuésemos perfectos
y el fuego fuera una tormenta perdurable
un modo tenue de jugar al silencio.


(De "El pasado del cielo")



Ramón Fernández-Larrea (Bayamo, 1958)

Nace en Bayamo, Cuba, en 1958.
Obtiene en 1989 el Premio Nacional de Radio y Televisión "Caracol", de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.
Entre 1988 y 1991, aún en Cuba, realiza el espacio "El programa de Ramón", con el que obtiene el Premio Nacional de Radio Joven.
Migra a Canarias y finalmente a Barcelona, donde realiza desde 1999 programas radiales para la emisora barcelonense Radio Gladys Palmera, de la que fue fundador.
Escribe semanalmente la columna Kabiosiles, estampas poéticas de músicos cubanos de todas las épocas, para la página web de Radio Gladys Palmera.
Publica cada lunes, desde el año 2000, La columna de Ramón, un texto de humor político en el diario independiente cubano Encuentro en la red. Colabora también con la revista Tragaluz, de reciente nacimiento en Guadalajara, México, con textos de humor de su cuaderno El diablo son las cosas.
Ha colaborado en diversos documentales de cine escribiendo textos y guiones, así como haciéndose cargo de la banda sonora de la película cubana "Guantanamera"
Ha publicado los siguientes libros de poesía:
El pasado del cielo (Ediciones Unión, La Habana, 1987), Premio Nacional de Poesía «Julián del Casal», Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en 1985.
Poemas para ponerse en la cabeza (Editora Abril, La Habana, 1989), Premio XX Aniversario El Caimán Barbudo, La Habana, en 1986.
El libro de las instrucciones (Colección Ciclos, UNEAC, La Habana, 1991).
Manual de pasión (Universidad de Guadalajara, México, 1993).
El libro de los salmos feroces (Ediciones Extramuros, La Habana, 1995).
Terneros que nunca mueran de rodillas (Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, 1998), Premio de poesía Julio Tovar en 1997.
Cantar del tigre ciego (Editorial Arlequín, Libros del arrayán, Guadalajara, México, 2001).

lunes, 23 de marzo de 2009

Ernesto Cardenal. Nicaragua, 1925


Frente al monasterio, sobre la carretera,
hay un semáforo rojo y amarillo
que se apaga y se enciende día y noche.
Amarillo para la carretera
y rojo para el monasterio.
De noche nadie pasa por la carretera
ni nadie sale del monasterio.
Pero allí sigue el semáforo solitario
colgado sobre la carretera entre las estrellas
encendiendo y apagando su luz roja
y amarilla: roja-roja-roja
STOP-STOP-STOP
¡sólo la roja para el monasterio!




De Gethsemani (1960)





ESTRELLAS


El cielo estrellado es como una ciudad de noche

vista desde un avión: las estrellas son como calles

como supermercados iluminados / anuncios de neón

como moteles night-clubs cines y luces

-blancas y rojas- de los carros -que van y vienen-

por carreteras oscuras...

y se queman para nada:

un derroche de energía en la perpetua noche

como la energía aquí abajo perdida en el vacío

en avenidas tiendas cafés night-clubs moteles

cines con una superproducción de Clark Gable!



De Oración por Marilyn Monroe y otros poemas (1965)




Amada y amado. La amada

mira desde la alcoba la luna que asciende.

Una motocicleta en la calle acelerándose.

El amado sin prisa por ir a la cama.



De El telescopio en la noche oscura (1993)





Comentario


La vida en la poesía, la poesía en la vida. Así podríamos graficar en pocas palabras la obra de Ernesto Cardenal. Enriquecido por su entorno natal -historia, geografía, vivencias -, por el movimiento constante, por el misticismo, por el ascetismo, por la política, por la subversión, por el aislamiento, Cardenal logra plasmar en su creación la creación que él define como poesía pura. Ha observado que la poesía se remonta a la creación de todo, sin hipérboles. Ha observado que la "Palabra creadora" no fue sino poesía creadora y que es factible asumir que la poesía se hizo carne y se ha quedado entre los hombres.

Resulta de esta sabiduría una poesía sabia, siempre nueva, poderosa desde su fuente, en extremo coherente y plena de luces.

Cardenal articula magistralmente las coyunturas del tiempo, doma la rebelión del alma y genera una poesía exteriorista, de lectura entretenida, ágil y enriquecedora.




Ernesto Cardenal (Granada, 1925)


Nace en Granada, Nicaragua, el 20 de enero de 1925. Sus primeros estudios los realiza en León. Terminados sus estudios secundarios y de bachillerato en un colegio jesuita, viaja a México para estudiar Filosofía y Letras. Se gradúa con una tesis sobre poesía nicaragüense y deja México para dirigirse a la Universidad de Columbia, Nueva York, donde se dedica al estudio de la poesía norteamericana contemporánea. Entre los años 1949 y 1950, visita Italia, España y Suiza.

En la década de 1950 y de regreso a su país se incorpora de lleno a un activo movimiento poético, funda revistas literarias, escribe epigramas urticantes que se publican en volantes clandestinos. Se integra al movimiento de rsistencia contra la dictadura de Somoza García y participa en la rebelión de Abril de 1954.

La vocación religiosa contemplativa lo lleva a ingresar a un monasterio cisterciense norteamericano (Gethsemani) en Kentucky. Aquí toma contacto con Thomas Merton, monje escritor y maestro de novicios quien lo guiará en su vida monástica. Tras dos años de retiro y por motivos de salud, deja la trapa pero continúa su vida religiosa en el Monasterio Santa María de la Resurrección, en Cuernavaca, México.

En 1965 es ordenado sacerdote, tras concluir sus estudios teológicos en Colombia. Regresa a Nicaragua y decide fundar la comunidad contemplativa y evangelizadora de Nuestra Señora de Solentiname. En este ambiente escribe su libro El Evangelio de Solentiname. A esta altura ya ha publicado sus Epigramas, Salmos, la Oración por Marilyn Monroe y Gethsemani.

En 1979, constituído el Gobierno de Reconstrucción Nacional de Nicaragua, se le designa Ministro de cultura.

En 1985 es amonestado e increpado por el Papa Juan Pablo II quien visitaba oficialmente Nicaragua, debido a haberse pronunciado con doctrinas apóstatas y formar parte del gobierno sandinista. En 1994 renuncia al Movimiento sandinista de liberación nacional por diferencias con Daniel Ortega.

En el año 2005 fue nominado al Premio Nobel de literatura.

En 2007 vuelve a México y se reúne con el subcomandante Marcos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Ha publicado además, El Estrecho dudoso (1966), Canto Nacional (1973), Oráculo sobre Managua (1973), Los Ovnis de Oro (1988), Vuelos de Victoria (1984), Canto Cósmico (1989), El telescopio en la noche Oscura (1993). Su última publicación ha sido Pasajero de tránsito (2008).

viernes, 20 de marzo de 2009

Oliverio Girondo. Argentina, 1891 - 1967



CAFÉ-CONCIERTO


Las notas del pistón describen
trayectorias de cohete, vacilan en el aire,
se apagan antes de darse contra el suelo.

Salen unos ojos pantanosos, con mal
olor, unos dientes podridos por el dulzor
de las romanzas, unas piernas que hacen
humear el escenario.

La mirada del público tiene más densidad
y más calorías que cualquier otra, es una
mirada corrosiva que atraviesa las mallas
y apergamina la piel de las artistas.

Hay un grupo de marineros encandilados
ante el faro que un “maquereau” tiene en
el dedo meñique, una reunión de
prostitutas con un relente a puerto, un
inglés que fabrica niebla con sus pupilas y
su pipa.

La camarera me trae, en una bandeja
lunar, sus senos semi-desnudos... unos
senos que me llevaría para calentarme los
pies cuando me acueste.

El telón, al cerrarse, simula un telón
entreabierto.



Brest, agosto, 1920.



APARICIÓN URBANA


¿Surgió de bajo tierra?
¿Se desprendió del cielo?
Estaba entre los ruidos, herido,
malherido,
inmóvil,
en silencio, hincado ante la tarde,
ante lo inevitable,
las venas adheridas
al espanto,
al asfalto,
con sus crenchas caídas,
con sus ojos de santo,
todo, todo desnudo,
casi azul, de tan blanco.

Hablaban de un caballo.
Yo creo que era un ángel.




Comentarios

Junto a César Vallejo (algunos años antes) y Martín Adán en Perú, y Vicente Huidobro en Chile, Oliverio Girondo inaugura la vanguardia latinoamericana causando un remezón sin precedentes en la poesía de lengua española. La libertad de la palabra unida al uso pulcro del lenguaje y a la concepción docta de la cultura, logran un producto de altísima calidad que rápidamente trasciende las fronteras del cono sur de América latina.

La poesía de Girondo es fresca, con vientos rápidos y osados. Si hiciéramos un paralelo con una cata de vinos deberíamos estar hablando de aromas frutales, de brillos y chispazos de luz, de cuerpo definido, ausencia de madera y una sensación agradable y de final dulzón.

La espontaneidad es notable, sin restricciones de tema ni encuadramientos forzados. Atrapa el entorno con la facilidad de la mirada y lo estampa con gracia, cuando ello corresponde, o con crueldad si ese fuera el caso.

Nótese la facilidad del corte, casi de un "azar voluntario", el arriesgado juego de rimas asonantes que supera con sobriedad cualquier intento de derrumbe, sin perder música, ni ritmo y sin lastimar el oído de los más críticos lectores de poesía.




Oliverio Girondo (Buenos Aires, 1891- 1967)

Nace en Buenos Aires, un 17 de agosto de 1891, en el seno de una familia acomodada. Su infancia transcurre en la capital argentina, aunque muy temprano la grácil economía familiar encamina los pasos del poeta en ciernes hacia la vieja Europa, donde cursa estudios en varios colegios: en el colegio Epsom de Londres y en la Escuela «Albert le Grand» de Arcueil, cerca de París, de la cual, volviendo al relato de RAMÓN, es expulsado al arrojar «un tintero a la cabeza del profesor de Geografía porque habló en su lección de los antropófagos que existían en Buenos Aires, capital del Brasil».
Termina sus estudios juveniles de regreso a Buenos Aires y principia su actividad literaria. Estudia Derecho y mantiene visitas periódicas a Europa. En estas entabla relaciones literarias y amistosas con poetas y artistas del ese continente, que le introducen en los diversos círculos de las nuevas corrientes estéticas. En esa época sus lecturas más estimadas son los poetas simbolistas franceses, los ensayos de ideario decadente de Remy de Gourmont, el Darío de Los raros y la filosofía de Nietzsche. Por esos años, Girondo anda colaborando como corresponsal en diversas revistas porteñas como Plus Ultra y la
conocida Caras y caretas. El poeta Jules Supervielle, medio uruguayo-medio francés, le presenta en París a los jóvenes que por esos años ya organizaban las célebres veladas surrealistas
En Madrid, Gómez de la Serna le recibe en la tertulia de Pombo, de donde arranca una espontánea y duradera amistad que fragua años más tarde con la estadía del madrileño en Buenos
Aires. Recorre el Nilo y visita las pirámides de Egipto, y en Italia conoce al pintor argentino Emilio Pettoruti. Fruto directo de este periplo viajero (Madrid, Sevilla, París, Buenos Aires, Río de Janeiro) es su primer libro de poemas Veinte poemas para ser leídos en el tranvía, publicado en una pequeña población francesa en 1922. Ese mismo año, junto a la obra de Girondo, se publican también Trilce del peruano César Vallejo, Andamios Interiores del mexicano Manuel Maples Arce y Paulicèia desvairada del brasileño Màrio de Andrade, para confirmar la madurez de la poesía vanguardista en América Latina.
Dedica casi en su totalidad el año 1923 a recorrer España y a gestar el que será su segundo libro de poemas, Calcomanías, publicado precisamente en España en 1925.
De regreso en Buenos Aires, funda en 1924, junto a Evar Méndez y algunos otros escritores y artistas, el periódico Martín Fierro, con el objeto de formar un ambiente preparatorio para el desarrollo de las nuevas corrientes artísticas en el Río de la Plata. En julio de ese mismo año emprende un largo viaje por América y Europa en «misión intelectual» para promover un «frente único» y un «verdadero intercambio de producciones, revistas y libros; ideas, poesía, arte», en países como Chile, Cuba, México o Perú. Su peregrinaje es saludado por intelectuales de la talla de Guillén, Mariátegui o Villaurrutia.
En 1927, tras la polémica con La Gaceta Literaria sobre el «meridiano intelectual de Hispanoamérica», se disuelve el periódico Martín Fierro (su último número apareció el 15 de noviembre de 1927).
Girondo mantiene su proyecto poético publicando en Buenos Aires en 1932 su libro Espantapájaros. La presentación del libro tiene lugar en Buenos Aires con las exageraciones propias de las manifestaciones vanguardistas. La experiencia publicitaria resultó un éxito y el libro se agotó en cosa de un mes. En 1937 aparece su el relato Interlunio con el sello de Editorial Sur. El elemento visual se une de nuevo al verbal a través de las oscuras aguafuertes de Lino Spilimbergo.
En 1942 la editorial Losada publica Persuasión de los días.
En 1943, después de una duradera relación, Oliverio Girondo y Norah Lange deciden contraer matrimonio. Por esas fechas ambos comparten sus días entre la quinta de Gwen y la casa de Suipacha al 1444, en Buenos Aires. En 1946 aparece una plaquette con un único y extenso poema: Campo nuestro. En 1948 realiza un viaje a Europa con su esposa, que se repite en 1965 siendo éste el último.
Aldo Pellegrini presenta en el número 2, noviembre de 1953, de la revista Letra y línea los primeros poemas que en 1956 compondrán la edición definitiva de En la masmédula.
Un accidente sufrido en 1961 le deja disminuido durante los últimos años de su vida. Muere en Buenos Aires el 24 de enero de 1967.


jueves, 19 de marzo de 2009

Eugenio Montale. Italia,1896 - 1981


Poema 5 (de Xenia)

Del brazo tuyo he bajado por lo menos
un millón de escaleras
y ahora que no estás, cada escalón es un vacío.
También así de breve fue nuestro largo viaje.
El mío aún continúa, mas ya no necesito
los trasbordos, los asientos reservados,
las trampas, los oprobios de quien cree
que lo que vemos es la realidad.
He bajado millones de escaleras dándote el brazo
y no porque cuatro ojos puedan ver más que dos.
Contigo las bajé porque sabía que de ambos
las únicas pupilas verdaderas,
aunque muy empañadas eran las tuyas.



Rememoro tu sonrisa

Rememoro tu sonrisa, y es para mí como el agua límpida
hallada al azar en la pedrera de un arenal,
exiguo espejo en el que mira una hiedra sus corimbos;
y encima el abrazo de un tranquilo cielo blanco.
Ese es mi recuerdo; no sabría decir, en la distancia,
si en tu rostro se expresa libre un alma ingenua,
o si verdaderamente eres un fugitivo que el mal del mundo
extenúa
llevando su sufrir consigo como un talismán.

Mas esto puedo decirte, que tu imaginada efigie
sumerge mis caprichosas inquietudes en una oleada de calma,
y que tu semblante se insinúa en mi gris memoria
sencillo como la copa de una joven palmera...




Comentario

Poesía cargada de ausencias, de partidas, de lejanías, de velada esperanza. Montale estructura su obra en una libertad sorprendentemente ordenada, disciplinada. Decir con las palabras justas, lo que justamente se trata de decir sin abandonar el tinte hermético, es lo que caracteriza la poesía de Montale.
Una carga importante de pesimismo lastra sus versos, pero ello no transforma su obra en una poesía pesimista o desesperanzada, por el contrario, Montale amansa el contratiempo, doma la adversidad en la belleza de sus letras, desafía sabiamente el destino que avisora y lo enmarca, desconfiado, en la precisión de su poética.
Vocabulario cotidiano. El esplendor de la sencillez que la sabiduría otorga. Un orden de libertad en una hermosa estructura. Esa es la poesía de Eugenio Montale.



Eugenio Montale. (Génova, 1896 -1981)

Poeta italiano que aportó una visión absolutamente personal de la problemática y las inquietudes del hombre contemporáneo, partiendo de los hallazgos formales del simbolismo y del decadentismo, a los que enriqueció con una voz inconfundible. Considerado con frecuencia uno de los fundadores del hermetismo italiano de entreguerras, la singularidad de su poética desborda no obstante los presupuestos teóricos de este movimiento. En 1975 se le concedió el premio Nobel de Literatura.
Inició sus estudios de letras en su ciudad natal, dedicándose sobre todo a la frecuentación de los clásicos italianos, de la novela francesa y de filósofos como Schopenhauer o Croce, pero los interrumpió por motivos de salud y para aprender canto lírico. Intervino como oficial de infantería en la Primera Guerra Mundial, al terminó de la cual empezó a relacionarse con los círculos literarios de Génova y Turín, llegando a participar en la fundación de la revista Primo tempo, muy influyente pese a que sólo se publicaron ocho números.
En 1927 se trasladó a Florencia para trabajar en la editorial Bemporad durante un breve período, ya que muy pronto fue nombrado director del gabinete científico literario G. P. Vieusseux, cargo del que fue destituido diez años después por haberse negado a inscribirse en el partido fascista. Se dedicó entonces a la traducción y a la crítica literaria, sobre todo después del segundo gran conflicto bélico, cuando se trasladó a Milán para ocuparse de la sección literaria del Corriere della Sera.
En su primera colección de poemas, Huesos de sepia (1925), casi todos ambientados en los paisajes y escenarios en los que pasó su infancia, expuso ya los temas más característicos de su poética: un sentimiento de cansancio y de soledad, una angustiosa desconfianza en la vida y la conciencia de la inutilidad de cualquier lucha. A través de endecasílabos fragmentados, en un casi sinfónico empleo del verso libre, expresó allí el "mal de vivir": la irremediable derrota del hombre.
Su siguiente libro fue La casa dei doganieri (1932), y ya en el tercero, Le occasioni (1939), sin abandonar la introspección pesimista, parecía abrirse un resquicio a la presencia de "ocasiones" o casualidades.
Tras Finisterre (1943) publicó La bufera e altro (1956), uno de sus más celebrados libros, y acaso el punto en el que su poesía "directa pero difícil, familiar pero esencial, prosaica pero con frecuencia sublime", al decir de su traductor Manuel Durán, concilia el escepticismo con la vitalidad.
Ya en la vejez, Montale entregará todavía las crónicas de Cuaderno de cuatro años (1977), la sabiduría teórica de Sobre la poesía (1976), y fundamentalmente los memorables poemas de amor que integran las dos partes de Xenia (1964-1969) y el testamento de su estética y su concepción del mundo que significó Satura (1971). Montale falleció en Milán en 1981.

martes, 17 de marzo de 2009

Martín Adán. (Perú, 1908 - 1985)


De "Diario de poeta"



Poesía, mano vacía...
Poesía, mano empuñada
Por furor para con su nada
Ante atroz tesoro del día...

Poesía, la casa umbría
La defuera de mi pisada...
Poesía la aún no hallada
Casa que asaz busco en la mía...

Poesía se está defuera:
Poesía es una quimera...
¡A la vez a la voz y al dios!...

Poesía, no dice nada:
Poesía se está, callada,
escuchando su propia voz.




POEMAS UNDERWOOD (Publicado en "La Casa de Cartón")


Prosa dura y magnífica de las calles de la ciudad
sin inquietudes estéticas.
Por ellas se va con la policía a la felicidad.
La poesía gafa de las ventanas es un secreto de costureras.
No hay más alegría que la de ser un hombre bien vestido.
Tu corazón es una bocina prohibida por las ordenanzas
de tráfico.
Las casas rumian sus paces de buey.
Si dejaras saber que eres un poeta, irías a la comisaría.
Límpiate de entusiasmos los ojos.
Los automóviles te soban las caderas, volviendo la cabeza. Cree tú que son mujeres viciosas. Así tendrás tu aventura y tu sonrisa para después de la cena.
Los hombres que tropiezan tienen la carne encallecida de oficina.
El amor está en cualquier parte, pero en ninguna está de otro modo.
Pasaban obreros con los ojos resentidos con la tarde, con la ciudad y con los hombres.
¿Por qué había de fusilarte la Checa? Tú no has acaparado sino tu alma.
La ciudad lame la noche como una gata famélica.
Y tú eres un hombre feliz, quizá el único hombre feliz.
Tienes camisa y no tienes grandes pensamientos de ninguna clase.
Ahora siento cólera contra los acusadores y los consoladores.
Spengler es un tío asmático, y Pirandello es un viejo estúpido, casi un personaje suyo.
Pero no he de enfurecerme por pequeñeces.
Mil cosas han hecho los hombres peores que sus culturas: las novelas de Víctor Hugo, la democracia, la instrucción primaria, etcétera, etcétera, etcétera, etcétera.
Pero los hombres se empeñan en amarse los unos a los otros.
Y, como no lo consiguen, acaban por odiarse.
Porque no quieren creer que todo es irremediable.
La polis griega sospecho que fue un lupanar al que había que ir con revólver.
Y los griegos, a pesar de su cultura, fueron hombres felices.
Yo no he pecado mucho, pero ya sé de estas cosas.
Bertoldo diría estas cosas mejor, pero Bertoldo no las diría nunca. Él no se mete en honduras -y está viejo, quiere paz y hasta apoya a los moderados.
El mundo no está precisamente loco, pero sí demasiado decente. No hay manera de hacerle hablar cuando está borracho. Cuando no lo está, abomina de la borrachera o ama a su prójimo.
Pero yo no sé sinceramente qué es el mundo ni qué son los hombres.
Sólo sé que debo ser justo y honrado y amar a mi prójimo.
Y amo a los mil hombres que hay en mí, que nacen y mueren acada instante y no viven nada.
He aquí mis prójimos.
La justicia es unas estatuas feas en las plazas de las ciudades.
Ninguna de ellas me gusta ni poco ni mucho -no son diosas ni mujeres-.
Yo amo la justicia de las mujeres sin túnica y sin divinidad.
En punto a honradez, no soy de los peores.
Como mi pan a solas, sin dar envidia a mi prójimo.
Nací en una ciudad, y no sé ver el campo.
Me he ahorrado el pecado de desear que fuera mío.
En cambio deseo el cielo.
Casi soy un hombre virtuoso, casi un místico.
Me gustan los colores del cielo porque es seguro que no son tintes alemanes.
Me gusta andar por las calles algo perro, algo máquina, casi nada hombre.
No estoy muy convencido de mi humanidad; no quiero ser como los otros. No quiero ser feliz con permiso de la policía.
Ahora en las calles hay un poco de sol.
No sé quién se lo ha llevado, qué mal hombre, dejando manchas en el suelo como un animal degollado.
Pasa un perrito cojo -he aquí la única compasión, la única caridad, el único amor de que soy capaz-.
Los perros no tienen Lenin, y esto les garantiza una vida humana pero verdadera.
Andar por las calles como los hombres de Pío Baroja -(todos un poco perros)-.
Mascar huesos como los poetas de Murger, pero con serenidad.
Pero los hombres tienen posvida.
Por eso dedican su vida al amor del prójimo.
El dinero lo hacen para matar el tiempo inútil, el tiempo vacío…
Diógenes es un mito -la humanización del perro-.
El anhelo que tienen los grandes hombres de ser completamente perros. Los pequeños hombres quieren ser completamente grandes hombres, millonarios, a veces dioses.
Pero estas cosas deben decirse en voz baja -siento miedo de oírme a mí mismo-.
Yo no soy un gran hombre -yo soy un hombre cualquiera que ensaya las grandes felicidades-.
Pero la felicidad no basta a ser feliz.
El mundo está demasiado feo, y no hay manera de embellecerlo.
Sólo puedo imaginarlo como una ciudad de burdeles y fábricas bajo un aletazo de banderas rojas.
Yo me siento las manos delicadas.
¿Qué soy, qué quiero? Soy un hombre y no quiero nada.
O, tal vez, ser un hombre como los toros o como los otros.
Tú no tienes las ojeras demasiado grandes.
Yo quiero ser feliz de una manera pequeña. Con dulzura, con esperanza, con insatisfacción, con limitación, con tiempo, con perfección.
Ahora puedo embarcarme en un trasatlántico. E ir pescando durante la travesía aventuras como peces.
Pero ¿a dónde iría yo?
El mundo me es insuficiente.
Es demasiado grande, y no puedo desmenuzarlo en pequeñas satisfacciones como yo quiero.
La muerte es sólo un pensamiento, nada más, nada más…
Y yo quiero que sea un largo deleite con su fin, con su calidad.
El puerto, lleno de niebla, está demasiado romántico.
Citeres es un balneario norteamericano.
Los yanquis tienen la carne demasiado fresca, casi fría, casi muerta.
El panorama cambia como una película desde todas las esquinas.
El beso final ya suena en la sombra de la sala llena de candelasde cigarrillos. Pero ésta no es la escena final. Pero ello es por lo queel beso suena.
Nada me basta, ni siquiera la muerte; quiero medida, perfección, satisfacción, deleite.
¿Cómo he venido a parar en este cinema perdido y humoso?
La tarde ya se habría acabado en la ciudad. Y yo todavía me siento la tarde.
Ahora recuerdo perfectamente mis años inocentes. Y todos los malos pensamientos se me borran del alma. Me siento un hombre que no ha pecado nunca. Estoy sin pasado, con un futuro excesivo.
A casa…



Martín Adán (Lima, 1908 - 1985)

Martín Adán es el seudónimo de Rafael de la Fuente Benavides (1908-1985), uno de los escritores más caracterizados de la literatura peruana del siglo XX. Con La casa de cartón (1928), se pondrá a la vanguardia de la literatura de ese momento. El libro, de prosa lírica, se ha convertido en un clásico de las letras peruanas. Hacia 1931, Martín Adán inicia la escritura de uno de sus poemas mayores, Aloysius Acker. El texto se ha publicado fragmentariamente y en más de una ocasión fue destruido parcialmente por su autor, que lo retomó en otras ocasiones. Paralelamente Martín Adán, que había escrito unos poemas que llamó Underwood en su primer libro, inicia un largo tanteo poético con colecciones de versos como La rosa de la espinela (1939) o Sonetos a la rosa (1941). En esos poemas el autor abandona las formas de vanguardia y tiene un acercamiento a los versos medidos que se convertirán en característicos de su obra posterior. Travesía de extramares (1950) es un libro de importancia crucial en la poesía de Martín Adán. Así el poeta nos entrega un listado de sus preferencias literarias. En 1961, en un breve opúsculo titulado Escrito a ciegas, el poeta llega a una hermosa depuración del lenguaje, abandona los artificios, deja de usar términos rebuscados y llega a una inesperada hondura. En La mano desasida (1961), el poeta desata toda sus inhibiciones, deja de lado toda retórica, para preguntarse por el ser. El poeta cosifica su propio ser y anima el ser de Macchu Picchu. No es casual, que en la raíz de las más importantes obras de Martín Adán esté el fenómeno de la separación o de la muerte. De muchos modos desprendido de los sueños y deseos comunes, Martín Adán tiene con casi todos los peruanos el vínculo del sufrimiento de una sociedad difícil. La diferencia está en que él tiene la voz, la más precisa voz. Martín Adán vivió sus últimos días recluído, por decisión personal, en un hospital siquiátrico de Lima, tras haber intentado en varias oportunidades escapar de un alcoholismo crónico que lo deterioró hasta la muerte.

La Tumba de Keats. Juan Carlos Mestre (España, 1957)

Juan Carlos Mestre

De "LA TUMBA DE KEATS" , 1999 (Fragmento)

Todo el tiempo que viví, toda la geografía de desavenencias, hierros, fechas,
todo el tiempo está aquí en el atardecer de este pájaro pintado por la mano del Giotto.
Soy el individuo, el adicto a la melancolía al cerrar una puerta,
el que se contradice y vacila, el que oye la aurora con voz de mujer que despierta,
me parezco al paraguas que llevan los revendedores en las regiones húmedas,
me parezco a la bruma que le brota de los ojos a las muchachas que
han nacido en el campo,
he dormido con la brevísima en el domicilio de la brevedad,
he escrito mi nombre en la arena, la marea ha subido, ha llegado el agua,
ahora puedo contemplarme en lo desaparecido hasta embellecer lo exhausto,
ahora igual que un aullido mi conciencia se debilita a lo lejos como luces
de una bahía,
soy el individuo.



Comentario

El "cultivo de artes" en la obra de Juan Carlos Mestre queda en evidencia en cada uno de los poemas que escribe. Un juego de imágenes vívidas, movimiento perceptible en cada verso, sonidos, música, danza, colores, una amalgama de sensaciones que asaltan al lector y lo envuelven en una atmósfera ajena pero amigable.

Imágenes como "...me parezco al paraguas que llevan los revendedores en las regiones húmedas..." nos transportan a escenarios conocidos a pesar de la extrañeza. Versos como "...he escrito mi nombre en la arena, la marea ha subido, ha llegado el agua..." nos llenan la lectura de movimientos armoniosos y sonidos tibios, siempre apropiables. Efectos como "...mi conciencia se debilita a lo lejos como luces / de una bahía...", logran causar en el lector tal intimidad, que es difícil no sentir el poema de Mestre encarnado en cada uno.



Juan Carlos Mestre (León, 1957)

Poeta y artista visual español nacido en Villafranca de Bierzo, León, en 1957. Cursó estudios de Ciencias de la Información en Barcelona, licenciándose con la tesis "Escritura y Realidad en el Periodismo Contemporáneo". En 1982 publicó su primer libro, Siete poemas escritos junto a la lluvia, y un año más tarde La visita de Safo. En 1985 obtuvo el "Premio Adonais" por Antífona del Otoño en el Valle del Bierzo. Vivió algunos años en Chile donde publicó Las páginas del fuego en 1987. De vuelta a España publicó El arca de los dones, Los cuadernos del paraíso y La poesía ha caído en desgracia, "Premio Jaime Gil de Biedma" en 1992. Durante su estancia en Roma como becario de la Academia de España, escribió La tumba de Keats, "Premio Jaén de Poesía", en 1999. Como artista visual ha realizado exposiciones individuales de su obra plástica en España, Francia, Italia, Chile y EE.UU.

Fellatio. Raúl Zurita. Chile, 1951

Raúl Zurita
FELLATIO

¡Al que se mueva le aceito el culo a bayonetazos!
La puta que los parió…
La arenisca del suelo se me enterraba en la boca
y se escuchaban voces por los altoparlantes.
De pronto tocaron la canción nacional.
Esta es la canción nacional de Chile no de Cuba mierdas, gritó, mientras
me levantaba a patadas.
El viento me dio en la cara y vi a los otros.
La bandera se iba elevando al frente. Pensé: sólo
es un trapo, pero no era un buen momento para discutirlo.
Canté la canción nacional y quise que no acabara nunca.
Cuando terminó nos taparon la cara con nuestros propios sacos y nos
hicieron correr entre dos filas
de soldados.
Mientras caía se me desprendió el saco y vi el último culatazo.
La punta de la culata me rompió los dientes y penetró en mi boca.
La vi mientras se venía y luego el resplandor del golpe.
Mi amiga se la chupaba a un amigo y fue duro.
Amargas fellatio las del amanecer.



Comentario

La característica potencia de la poesía de Zurita hace especial alarde en esta obra suya que aparece publicada en su última entrega, In Memoriam. Esta fuerza sobrecogedora surge desde el título y se introduce como un viento huracanado en cada rincón de la habitación del lector. No es el calibre de las palabras utilizadas las que otorgan esta magnitud de poder al poema, ellas sólo son vías por las cuales dicha potencia circula. Independientemente de si conocemos o no las circunstancias en que el escrito nos sitúa, se respira entre los versos una atmósfera de creciente violencia. No hay ambigüedad de términos, desde el primero al último verso, toda la estructura literaria nos golpea con rabia, con ira, casi como haciendo de nosotros, los lectores, parte de la fila de víctimas y tomando la poesía sin disimulos, el papel violento del abusador. Una continuidad casi narrativa, sin adornos de dudosa literatura. Salvo el título (para algunos), ninguna palabra que pueda considerarse extraña. Los versos discurren como un vendaval y nos remecen hasta el choque. El final, notabilísimo, nos arranca, con la misma fuerza que nos arrastraba desde el inicio, hacia un contexto distractor de espectacular aplicación. Sin duda un poema impresionante.


Datos del autor


Raúl Zurita (Valparaíso, Chile, 1951)
Realizó sus estudios básicos y medios en Santiago. Luego inició sus estudios de Matemáticas, para luego interrumpirlos y dedicarse a la poesía. Finalmente estudió Ingeniería Civil en Estructuras en la Universidad Federico Santa María. En los ´70 comenzó a formar parte del grupo CADA (Colectivo de Acciones de Arte), junto a los artistas "Lotty" Rosenfeld, Juan Castillo y el sociólogo Fernando Balcells. En 1990 es nombrado agregado cultural en Roma. En 1993 escribió en el desierto de Atacama, con letras gigantes, para que pudiera ser vista desde las alturas: "Ni pena ni miedo", con la cual pretendía dar un mensaje de esperanza al pueblo chileno. Recibió el Premio Pablo Neruda (1989), el Pericle d’Oro (Calabria, Italia, 1994) y obtuvo la beca Guggenheim, para luego desempeñarse como profesor de Literatura en la California State University. Fue premiado con el Premio Nacional de Literatura en el 2000. Premio Nacional de Literatura de Francia 2004. Libros: Purgatorio (1979), Anteparaíso (1982), Canto a su amor desaparecido (1986), El amor de Chile (1987), Selección de poemas (1990), La vida nueva (1994), Canto de los ríos que se aman (1995), Poemas militantes (2000), Sobre el amor y el sufrimiento (2000), INRI (2003), In Memoriam (2008).

lunes, 16 de marzo de 2009

Mi niña y el napalm

Ya nada
nos queda aquí, al borde, antes
de los delgados hilos donde cantan
gorjeantes los pájaros azules
tu transparente decapitación.
José Ángel Valente.
I.

El agua de la mirada dice de sus pasos cuando se van,
qué bellas son tus alas mi niña y tu boca de llantos en el color del incendio.

Y dice de la muerte bellezas; de la espera dice interminable,
de la tarde llevadora de recuerdos, pintadora de soles grandiosos
- por si la oscuridad fuera dura -
y los zancudos que sobrevivan quieran sorbernos las sonrisas.
De Mi niña y el napalm, Roberto Casanova G.